Trucos para determinar si un huevo es o no fresco

Todos compramos huevos y generalmente cuando lo hacemos en un supermercado o en grandes superficies, podemos comprobar, gracias a su numeración, cuándo han sido puestos y cuál es la fecha de caducidad que poseen. La cosa cambia cuando se los compras a alguien que no sigue las normas de codificación, un payés por ejemplo, y te asegura que son frescos pero no sabes realmente si lo son.

Sin embargo, hay una serie de trucos que desvelarán si nos han engañado o por el contrario son huevos realmente frescos. Cuando depositas un huevo en un vaso de agua, éste debe hundirse completamente, ya que si flota es señal de que no es fresco.

La explicación es sencilla, conforme pasan los días, parte del agua que está en el interior del huevo se va evaporando a través de los microporos existentes en la cáscara, este hecho hace que aumente la cámara de aire del interior del huevo, a mayor cantidad de aire, más flota y más días han transcurrido desde su puesta.

Otro truco es cuando cocemos un huevo, la yema siempre debe ocupar la parte central de éste cuando es fresco, cuanto más viejo es el huevo, la yema se presenta más ladeada. Finalmente, el otro truco que conocemos es cuando cascamos el huevo para hacerlo frito, si la clara se dispersa demasiado es un signo inequívoco de que no es fresco.

En una ocasión pudimos decirle al que criaba las gallinas ponedoras que nos vende huevos, que nos había dado gato por liebre, desde entonces ya no ha habido ningún problema y podemos certificar que consumimos huevos bien frescos.

Si conoces algún truco más ¿por qué no lo compartes con nosotros?

En Directo al Paladar | La identidad del huevo

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