La importancia del corcho

Elegir un corcho que posea la calidad necesaria es una decisión muy importante para quienes elaboran el vino, ya que un buen corcho garantiza una mejor y mayor conservación del vino. El corcho supone un gasto importante para el bodeguero, por esta razón, se aseguran de que el material es de primera y no propiciará ningún problema a sus vinos.

Una buena botella de vino siempre llevará un buen corcho, éste se distingue perfectamente porque es mucho más recio y de mayor tamaño. Dicho corcho permite una mínima oxigenación del vino y para ello es necesario que siempre permanezca húmedo, de ahí que las botellas siempre se conserven acostadas, así el líquido lo empapa.

Hay un fenómeno del que todo bodeguero huye, es la contracción del corcho. Cuando el ambiente es seco y la temperatura es elevada, el corcho tiende a contraerse y por consiguiente permite que el aire se introduzca en la botella.

Si ocurre esto, el vino adquiere ese peculiar y desagradable aroma a corcho con lo que la botella ya no es de nuestro agrado. La vida máxima de un tapón de corcho es de unos 14 años, por tanto, si tienes una botella con esa edad y deseas prolongar un poco más su guarda, debes sustituir el corcho por otro nuevo o como se denomina en el mundo enológico, recorchar.

Uno de los defectos más comunes del vino es precisamente el olor a corcho, recuerda que una botella con estas características es mejor deshecharla.

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