El Rodaballo, uno de los pescados más apreciados en la cocina

El rodaballo es un pez marino de aguas poco profundas, perteneciente al grupo de los peces planos. Se reconoce por sus “huesos epidérmicos”, nombre que reciben sus escamas osificadas de la parte superior. De color variable (debido a que mimetiza con el entorno) dentro de la gama de los marrones verdosos en la parte superior y blanquecino y liso por debajo, posee una pequeña cabeza y una cola casi redonda.

El rodaballo es uno de los pescados más apreciados en la cocina. Su carne es blanca, jugosa y tersa, debiéndose manipular muy poco a la hora de cocinarla. Al horno, al vapor o a la parrilla, se disfruta de su genuino sabor.

Es uno de los pescados que mejor se ha adaptado a crecer en cautividad, siendo de Galicia y Francia las mejores piscifactorías de donde provienen. Son piezas de dos a tres kilos, aunque en ocasiones se pueden admirar piezas salvajes de cinco o seis kilos.

Una vez en la cocina, es fácil despellejarlo, se hace una hendidura en la cola y con la ayuda de una servilleta, se estira con fuerza hacia la cabeza, que habrá sido separada del cuerpo anteriormente. A continuación se recortan las barbas laterales y si deseas cocinarlo entero al horno, hazle unos cortes superficiales en diagonal, aunque también puedes romper la espina centra si lo deseas.

Su exquisita carne, como ya hemos comentado, destaca en preparaciones sencillas, pero puedes acompañarlo con una suave salsa al vino blanco. Recomiendan acompañarlo de salsas como la salsa bearnesa, la holandesa o una mayonesa ligera. Por el contrario, no se debe condimentar con ingredientes como el ajo, la pimienta o hierbas frescas.

¿Cómo lo preparas tú?

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