La alfalfa

En la antigüedad era conocida por los árabes, la llamaron al-fac-facah que quiere decir “madre de los alimentos”, esto se debe a que la alfalfa posee propiedades remineralizantes.

Es originaria de Ásia y África del Norte, y su cultivo se extiende por todas las zonas templadas del mundo. El hecho de que sea una planta rica en nutrientes se debe a sus raíces, ya que es capaz de absorber minerales difícilmente accesibles para la mayoría de plantas.

Sus acciones beneficiosas son varias, mejora los problemas capilares, las uñas frágiles, etc. Podemos tomar la alfalfa como complemento alimenticio de nuestra dieta durante las épocas en las que aparecen alteraciones en el cuero cabelludo.

Son ricas en proteínas, calcio, hierro, potasio, fósforo, sodio, etc. Nos aporta una gran cantidad de vitaminas, C, B, K, es por tanto un gran vigorizante y es aconsejable comerla de vez en cuando.

Las partes que se utilizan son los brotes tiernos germinados, las hojas (cocinadas como verduras, en tortillas) y las semillas. También son muy adecuadas para tomar en infusiones, además podemos encontrar cápsulas que contienen el exudado del polvo de las hojas.

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