Okra, una hortaliza mucilaginosa

Okra, ají turco, quimbombó, gumbo, algalia, o yerba de culebra entre otras acepciones es una planta de la familia de las malváceas, parece ser que es oriunda de África, aunque en la actualidad se cultiva en Medio Oriente, Asia y África. Muy utilizada en la cocina griega.

El fruto comestible de esta planta es una especie de vaina, verde, con un ligero sabor a berenjena, una vez cocinada y gran cantidad de mucílagos, lo que le otorga a esta hortaliza una serie de propiedades beneficiosas para la salud.

Os cuento.

La Okra, como os comenté anteriormente, tiene gran cantidad de mucílagos, además de fibra, estos mucílagos se traducen en una textura mucosa, que una vez ingerida, actúa en el sistema digestivo como un bálsamo. Procurándonos una tranquila digestión y la protección de las mucosas digestivas.

Debido a los mucílagos, la Okra está indicada también para calmar afecciones de garganta, en este caso debemos cocer en agua las okras troceadas y beber el jugo de cocción, todavía templado, aderezado con el zumo de un limón.

La manera de cocinar esta hortaliza es cocida como parte de sopas u otros guisos, manera en la cual su consistencia algo pegajosa se aprecia bastante, o asada, manera en la que su textura es diferente totalmente. A pesar de esta textura a la que no estamos acostumbrados, la okra es muy apreciada por su poder calmante y balsámico.

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