Alteran el metabolismo, producen estrés y nos llevan a comer más y peor a largo plazo
De seguro te ha pasado, o conoces a alguien, que tras hacer una dieta que le ha permitido perder una gran cantidad de kilos recupera muchos más posteriormente.
¿Cómo es posible que una dieta para adelgazar produzca el efecto contrario? ¿Es posible que restringir las calorías nos haga finalmente subir de peso? La realidad es que las dietas extremadamente restrictivas o las llamadas dietas milagro o de choque, que fomentan una gran pérdida de peso a corto plazo, a largo plazo lo único que hacen es fomentar la subida de kilos.
La paradoja de las dietas para adelgazar
Las dietas para adelgazar son, paradójicamente, culpables de la gran epidemia de obesidad en la actualidad. Cuánto más restringimos nuestra alimentación más se altera nuestro metabolismo; sufriendo a largo plazo, un exceso de peso producto de las dietas restrictivas y las prohibiciones anteriores, que nos han llevado a pasar hambre y a poner en modo supervivencia nuestro cuerpo.
En palabras claras, la paradoja de las dietas para adelgazar, también llamada "la paradoja del plato vacío" referenciada recientemente por Boticaria García en sus redes, se debe a que cuando nuestro cuerpo limita notablemente el ingreso de calorías, se incrementan los niveles de estrés o de cortisol, y nuestro cuerpo se coloca en "modo ahorro".
Este "modo ahorro" o "modo supervivencia" nos lleva a gastar menos calorías, a buscar más alimentos concentrados en energía como son los que poseen muchas grasas y azúcares; y al mismo tiempo, a que la mayor parte de lo consumido se almacene como grasas en nuestro cuerpo.
Nuestro organismo está preparado para sobrevivir, y si limitamos al máximo las calorías o los alimentos consumidos podemos bajar de peso sí, pero cuando la dieta culmina, sufrimos el indeseado efecto rebote que finalmente nos lleva a un sobrepeso u obesidad superior al que teníamos antes de empezar la dieta.
Las razones por las cuales hacer dieta engorda
Hacer dieta, en el sentido de una alimentación restrictiva, con prohibición de alimentos y en la cual las calorías se limitan considerablemente, sin duda no es la mejor decisión que podemos tomar si queremos lograr un peso adecuado y cuidar la salud de una vez y para siempre.
Las razones por las cuales limitar la ingesta de alimentos o las calorías que ingerimos, de forma notable, pueden llevarnos al exceso de peso son las siguientes:
Aumento del estrés y la ansiedad
Las dietas muy restrictivas o muy limitadas pueden entorpecer la relación con la comida e incrementar considerablemente los niveles de cortisol en nuestro organismo, sumando estrés y ansiedad a nuestros días.
Por esta razón, nuestro cuerpo nos empujará a buscar alimentos concentrados en calorías, experimentaremos más deseos de comer que nunca, y desearemos con muchas ansias la ingesta de platos placenteros, como por ejemplo un pastel, bollería industrial, chucherías u otros.
Pero además de todo esto, una dieta muy limitada puede predisponernos a trastornos alimentarios severos, ya que una gran cantidad de estrés y ansiedad así como la limitación y rigidez de la dieta puede incentivar la presencia de atracones alimentarios, comer a escondidas o a caer en ciclos de excesos y restricciones, para compensar la ingesta de algún "alimento prohibido" en nuestra dieta.
Reducción de la actividad metabólica
Cómo hemos dicho, ante dietas estrictas o ante una pérdida de peso rápida, nuestro cuerpo se pone en un "modo ahorro" y las investigaciones constatan que se produce un descenso del metabolismo así como una adaptación metabólica que nos lleva a gastar menos calorías y saciarnos menos mientras tenemos más deseos de comer.
Estos cambios en el metabolismo, que incluyen la reducción en la producción de una hormona llamada leptina, que es la hormona por excelencia antiobesidad, no sólo puede incentivar los niveles de hambre y una menor saciedad, sino que también puede llevarnos a largo plazo a almacenar más grasas; todo lo cual es responsable del famoso efecto rebote que se traduce en un cambio metabólico en el tiempo, que nos predispone al sobrepeso y a la obesidad.
Cuanto más restrictiva o más limitada y prohibitiva es la dieta, mayor es el riesgo de engordar tras su práctica.
Se centran en el peso y no en el cambio de hábitos
Las dietas de moda, milagrosas o restrictivas suelen poner la mira, y centrar toda la atención en el peso, que no es más que un número que arroja la báscula.
Esta tendencia al "pesocentrismo" puede llevarnos por el camino equivocado, sin pensar en que los medios para conseguir un peso adecuado son tan o más importante que el objetivo de alcanzar el peso ideal.
Es decir, las dietas para adelgazar muchas veces perjudican nuestro metabolismo, nos ponen en riesgo de carencias nutricionales al limitar al máximo la ingesta de determinados alimentos, y en ningún momento nos enseñan a comer mejor.
Por eso, si bien nos pueden ayudar a adelgazar en un principio, a largo plazo terminan generando más exceso de peso y grasa en nuestro cuerpo.
En definitiva, lo importante para revertir un sobrepeso o una obesidad para siempre es modificar nuestros hábitos, y ello no se logra con una dieta restrictiva o de moda que podemos sostener como mucho unas cuatro o seis semanas, sino con la reeducación alimentaria que va de la mano de un profesional de la salud.
Por todas estas razones, hacer dieta (refiriéndonos a dieta como una alimentación restrictiva, despersonalizada, de moda, temporal y pasajera) puede conducirnos al exceso de peso más que ayudar a revertir un sobrepeso o una obesidad.
Modificar hábitos es la clave para lograr resultados para siempre, pensando el descenso de peso como una consecuencia de una mejor alimentación y estilo de vida.
El cambio de hábitos es el recurso definitivo para mejorar en todos los sentidos la salud del organismo, centrándonos no sólo en lo físico (o en el peso), sino también en lo emocional y mental.
Referencias
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Imagen | Foto de portada: Andres Ayrton, foto 1: Fuu J, foto 2: Thought Catalog y foto 3: i yunmai.
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