Restaurante Coco Beach, calidad y confort en primera línea de playa

En Ibiza se da una curiosa paradoja que se manifiesta, sobre todo, en verano. Y es que los que residimos todo el año en la isla no solemos participar habitualmente de la vida de los que vienen aquí de vacaciones, aunque supongo que este es un hecho generalizado de muchos destinos turísticos. Así nos ocurría con el Restaurante Coco Beach, al que nunca habíamos ido por considerarlo demasiado turístico.

Fuimos acompañados por unos amigos de Barcelona, unos auténticos gourmets y en cuyo criterio culinario confío al cien por cien, que conocían el lugar y que nos habían recomendado más de una vez tanto la cocina como el servicio de este restaurante.

El Coco Beach es un restaurante de playa, pero de categoría superior al típico chiringuito que puede encontrarse en otros rincones de la costa ibicenca. Está ubicado en la Playa d´en Bossa, que aunque actualmente está totalmente masificada y edificada, aún conserva vestigios de cuando, no hace tantos años, era uno de los rincones más bellos de la isla, con su extensa playa de fina arena blanca.

La comida, en el Coco Beach, puede servirse tanto en el propio restaurante como en las cómodas hamacas situadas frente a este, sobre la arena y rodeadas de amplias sombrillas. El servicio es muy bueno, los camareros que atienden las hamacas son de lo más atentos y están pendientes del más mínimo detalle. Si se desea comer en la playa los beach boys, como se les denomina, se encargan de montar rápidamente una mesa junto a la hamaca ocupada.

Una de las cosas que más me llamó la atención, aparte de estar rodeados totalmente de extranjeros, mayoritariamente alemanes, fue que pudimos dejar tranquilamente las bolsas, toallas y demás pertenencias que llevábamos en las hamacas de la playa, mientras nos dirigíamos a comer al restaurante. Los beach boys se encargan de la vigilancia, por lo que es una práctica extendida entre todos los ocupantes de las hamacas abandonar sus bolsas para ir a comer.

Nosotros decidimos comer en la terraza del restaurante, bajo unos ondeantes toldos blancos que nos protegían del sol y refrescaban el ambiente. La carta es bastante extensa y variada: muchos entrantes y ensaladas, platos de pasta, carnes, pescados y un surtido de apetecibles postres. Es innegable que anunciar los platos en la carta de manera atrayente, como es el caso, ayuda a la hora de elegir qué comer.

Para amenizar la espera mientras nos llegaban los primeros platos, pedimos una sangría de cava y frutas que prepararon en una mesita a nuestro lado y que estaba deliciosamente fría. Nos gustó tanto su sabor que, al terminar con las copas que nos sirvieron, decidimos pedir otra y prescindir del vino.

Con la sangría de cava nos sirvieron el aperitivo Coco Beach, esto es, distintos dips con verduras para mojar: crema de atún, alioli y crema de queso, junto a una especie de albóndigas de carne y verduras, que para mi gusto hubieran estado mejor calientes. La presentación muy bonita.

Después de revisar la carta varias veces para no pasar ningún plato por alto, pues como he comentado es bastante extensa, decidimos pedir un segundo para cada uno y compartir unos entrantes. Nos decidimos por una mozzarella de burrata con tomate y albahaca, gambas al ajillo y pimientos de Padrón.

De los tres entrantes, el mejor para mí fue la mozzarella, estaba deliciosa, jugosa y en su punto, servida con tomate que acompañaba estupendamente este queso. Las gambas al ajillo estaban también exquisitas, pero me hubieran gustado más sin pimiento, su sabor dominaba demasiado, y con un poco más de ajos.

Con los pimientos de Padrón tengo una relación de amor-odio, me encantan pero no soporto cuando me toca alguno picante, aunque esta vez tuve suerte y pude respirar tranquila porque no me encontré con este problema. No corrieron la misma suerte mis compañeros de mesa, hecho que ayudó a apurar de manera alarmante la sangría que bebíamos.

Después de los entrantes llegaron los platos principales. Yo elegí filete de rodaballo con ragout de bogavante y mikado de verduras y taglierini. Era la primera vez que probaba este pescado con pasta y me gustó mucho la mezcla. Aunque normalmente no suelo pedir platos con salsa, esta me conquistó, estaba perfecta y los tropezones de bogavante le conferían un contraste suculento.

Además, también pedimos jamón ibérico con melón, rigatoni al horno con salsa boloñesa y solomillo de ternera con salsa de pimienta, verduras y gratén de patatas. El melón con jamón estaba muy bueno, con el justo contraste entre salado y dulce. El plato de pasta no lo probé, pero por lo rápido que lo comieron los niños tenía que estar delicioso.

En cuanto a la carne, creo que es una de las pocas veces que en un restaurante aciertan con el punto justo de cocción. Estaba perfecta, jugosa, tierna y perfectamente acompañada con el gratén de patatas, que sirvieron aparte en una cazuelita recién sacada del horno.

Después de unos platos principales tan completos, poco espacio nos quedaba para pedir un postre para cada uno, pero a la vista de la carta nos fue muy difícil resistirnos y decidimos pedir dos para compartir entre todos. Nuestra elección recayó sobre el tiramisú con espuma de fresas y las frambuesas calientes con helado de vainilla.

No fue fácil decidirnos, pero acertamos plenamente. El tiramisú estaba cremoso, sin que predominara demasiado el sabor a café, como a mi me gusta, y la espuma de fruta le otorgaba un contraste a la dulzor del pastel que me gustó bastante. Pero aún me agradó más el otro postre, las frambuesas calientes estaban espectaculares, en su punto justo de acidez que quedaba deliciosamente matizado con el helado de vainilla.

Al final, la calidad del servicio, sobre todo en la playa, y la deliciosa comida que degustamos, mitigaron en parte la extraña sensación de ser los únicos nacionales y de no conocer a nadie en tu propia casa (algo casi imposible en una isla como Ibiza). La terraza del Restaurante Coco Beach es muy agradable, hicimos una larga sobremesa y nos costó abandonarla, a pesar del estupendo reclamo de las hamacas sobre la arena. Sin duda, repetiremos.

Restaurante Coco Beach


Playa d’en Bossa
07817, Ibiza, Islas Baleares
Tfno. 971 395 862
Precio aproximado por persona: 60 euros

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