El banco del queso parmesano no entiende de tipos de interés, entiende de cambio climático: las altas temperaturas ya afectan a su conservación… y al ganado

Banco Parmesano Calor

Las olas de calor que golpean Italia han elevado la factura energética de productores y almacenistas, pero también de los agricultores

Jaime de las Heras

Editor Senior

Lo normal en esta vida es que los bancos custodien dinero o que, incluso, lo presten. También custodian joyas, documentos de valor, relojes, obras de arte… pero ningún banco seguramente sea tan singular como el Magazzini Generali delle Tagliate, el banco que, literalmente, almacena queso parmesano.

Fundado en el año 1953 como filial de la banca Credito Emiliano, el Magazzini surgió como una herramienta de financiación para los agricultores y queseros de Emilia-Romagna, la zona de Italia donde se elabora el queso parmesano. 

Convertidos en una especie de línea de crédito, el Magazzini conserva el queso y, a su vez, adelanta el precio futuro de cada pieza –entre un 60% y 80% del total–, permitiendo así que los queseros sigan elaborando y tengan suficiente liquidez como para llevar a cabo su trabajo sin tener que esperar a que cada queso esté vendido.

Una rueda que no deja de girar y que desde hace más de 70 años lubrica las cuentas de cientos de queserías italianas que llegan a acumular físicamente más de medio millón de sus quesos en las instalaciones del Magazzini. No es una cifra menor si se tiene en cuenta que anualmente se producen unas cuatro millones de piezas de auténtico queso parmigiano-reggiano. Pero incluso el siglo XXI y el cambio climático entran en sus instalaciones. 

Los préstamos de Credem duran dos años, el tiempo en el que —generalmente— el parmigiano-reggiano se pone a la venta. @ Magazzini Generali delle Tagliate

Gracias a la tecnología blockchain, que permite una identificación total de cada pieza de queso, el banco ha desarrollado un sistema que ya permite a los queseros no tener que trasladar físicamente cada pieza a las instalaciones de Credem, sino que lo pueden mantener en sus cámaras hasta que vayan a ser vendidos, aumentando así la potencia crediticia de la banca y limitando los riesgos a los que se puede enfrentar el queso cuando viaja.

Sin embargo, lo que también está entrando ya en las queserías italianas es el cambio climático. Un reportaje en CNN advierte de una nueva realidad: el aumento de las temperaturas está poniendo en riesgo no solo al queso, sino a las propias inversiones de los caseificios.

No todos los quesos aquí presentes son parmigiano-reggiano, también hay grana padano. Además, también se permite a los productores arrendar el alquiler del espacio para añejar sus quesos. © Magazzini Generali delle Tagliate

Las continuas olas de calor de 2026 suponen elevar el gasto energético de las fábricas, que tienen que hacer un uso más intensivo de los sistemas de refrigeración para garantizar la óptima conservación de sus tesoros lácticos. No solo eso, claro; también supone más inversión y obras para mejorar el aislamiento de sus naves, por lo que hay que añadir cada vez recursos a un elemento que antes pasaba más inadvertido.

Y, evidentemente, donde hay calor y ganado, hay costes incrementados. El excesivo calor que están sufriendo las vacas de Emilia-Romagna también lastra la capacidad productiva de los animales, que comen menos y sestean más, cerrando así un círculo vicioso en el cual los productores también tienen que invertir más en forrajes y piensos, habida cuenta de la sequedad que amenaza a los pastos naturales. 

Imágenes | Gema Magazzini Generali / Magazzini Generali delle Tagliate Credem

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