Un documental sobre los 'pollos turbo', de rápido crecimiento, provoca una ola de indignación en Dinamarca, que tratará de prohibirlos en toda Europa

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La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ya publicó un informe muy crítico con estas variedades, pero se siguen usando de forma masiva

Miguel Ayuso Rejas

Director

Su nombre oficial es Ross 308, pero en la industria avícola este tipo de variedad de pollos de engorde se conocen como turbo chicken: literalmente “pollo turbo”.

Se trata de una variedad genética, de engorde rápido, que crece de unos 50 gramos que tiene un pollito al nacer a dos kilos en solo 33 días. Es un crecimiento tan rápido que puede provocar problemas en los huesos y órganos de un animal que, en otras variedades comerciales, tarda entre 46 y 63 días en alcanzar el mismo peso.

Pese a esto, su uso es masivo en la industria avícola de todo el mundo, donde la variedad (comercializada por la multinacional Aviagen) se ha convertido en el estándar, solo en competencia con la Cobb 500 –que tiene tasas de crecimiento muy similares–.

Pese a su uso intensivo, en Dinamarca la opinión pública no había reparado en ellos hasta la publicación de un documental de la cadena danesa TV2, que incluye imágenes filmadas en secreto en una explotación en el norte de Jutlandia donde se ve a los pollos en un estado lamentable.

Según el documental, en la explotación –perteneciente a Christian Tvergaard, uno de los mayores productores de pollo del país– las gallinas pasan la mayor parte de sus vidas con solo tres horas de oscuridad al día, aunque las normas comunitarias exigen al menos seis horas. Esto se hace para que coman más y alcancen antes un mayor peso para el sacrificio.

El mismo canal que ha emitido el documental entrevistó después al ministro danés de Naturaleza y Bienestar Animal, el socialdemócrata Christian Rabjerg Madsen, que se mostró indignado por la existencia de los pollos turbo: “Quiero trabajar por una prohibición nacional. Pero está claro que esto es algo que debe investigarse tanto legal como económicamente.” Y añadió: "Ahora trabajaremos por una prohibición nacional, pero trabajaremos también por una prohibición a nivel de la UE”.

La legislación ha avanzado en cuanto al espacio disponible para las gallinas ponedoras, que ya no pueden estar en jaulas, pero no tanto en lo que respecta a los pollos de engorde (para carne).

Unos pollos que usa todo el mundo

El documental ha provocado una enorme polvareda en Dinamarca, donde 80 millones de los aproximadamente los 120 millones de pollos que se crían al año son Ross 308. Son cifras similares a las del resto de países europeos. Según la ONG Según Eurogroup for Animals, el 95% de los pollos de la Unión Europea se crían en sistemas intensivos destinados producir la menor cantidad posible de carne.

“Las razas de rápido crecimiento están inherentemente predispuestas al sufrimiento, con cuerpos tan rápidos que apenas pueden mantenerse en pie sobre las piernas”, ha explicado a The Guardian Reineke Hameleers, directora ejecutiva del grupo animalista. “La disposición política de Dinamarca para detener esto es un ejemplo que debería seguir la UE, ya que presenta el progresismo que esta industria necesita, una que está respaldada por evidencia científica”.

La Unión Europea está ya inmersa en un importante cambio legislativo en torno al bienestar animal en las explotaciones avícolas, que incide, sobre todo, en el espacio disponible para los animales. Pero también está sobre la mesa la aprobación de una tasa de engorde máximo, que podría afectar a estas variedades.

En 2023, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), publicó un informe –solicitado por la Comisión Europea– en el que se instaba a limitar la tasa de crecimiento de los pollos de engorde a un máximo de 50 g/día: 10 gramos menos del ritmo al que crecen los pollos turbo. Además, se instaba a rebajar la densidad animal de las explotaciones, así como a facilitar acceso de los animales al aire libre.

El informe provocó un terremoto en el sector, que aseguró que estos cambios llevarían a triplicar el precio de la carne de pollo al consumidor. Su aplicación, no obstante, se sigue discutiendo en el seno de la Unión Europea.

Imágenes | pattonmania/SlavkoSereda

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