
Se trata de un proyecto transfronterizo para almacenar excedentes de energía renovable en forma de calor
Los silos, esos grandes estructuras verticales de hormigón que salpican el paisaje de la Península Ibérica, están cada vez más en desuso. Forman parte de nuestro patrimonio industrial agrícola y solo por eso ya merece la pena su conservación, pero además podrían tener una segunda vida como estructuras de almacenamiento de energía térmica.
Es el planteamiento de una iniciativa piloto que está poniendo en marcha Extremadura junto con Portugal en el proyecto bautizado como THESILO, liderado por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE). Un proyecto transfronterizo que implica a las zonas de la EUROACE, Alentejo, Centro de Portugal y Extremadura, donde se reparten 1.050 silos de cereal en desuso.
Presentado oficialmente por la Junta de Extremadura el pasado mes de abril, el objetivo último de THESILO es el impulso del crecimiento empresarial y la revitalización de comunidades rurales, ya que la energía almacenada en estas infraestructuras servirá para abastecer a la industria agroalimentaria y a los municipios locales en torno a ellos.
El primer silo experimental que dará inicio al proyecto ha sido cedido por el Ayuntamiento de Torremocha, en Cáceres, que probará la nueva tecnología en condiciones reales para estudiar su viabilidad y posibles aplicaciones de la manera más eficiente. Además, plantea una solución sostenible a un problema urgente, ya que en regiones muy soleadas como Extremadura se producen colapsos de la red eléctrica al no poder absorber toda la energía disponible procedente de la tecnología fotovoltaica.
Mediante el proyecto THESILO, conseguirá aprovechar esos grandes almacenes en desuso para almacenar los excedentes eléctricos gracias a baterías alimentadas con resistencias de alta eficiencia que generarán calor. Y para ello se hará uso de materiales reutilizados, como residuos reciclados de canteras, subproductos industriales y materiales de demolición que resistan altas temperaturas de manera estable y económica.
El proyecto, que cuenta con fondos europeos, se va a desarrollar en cuatro fases que arrancaron a principios de 2026, y se prevé que continúe hasta el 31 de diciembre de 2028. Cuenta con la colaboración de diferentes centros y grupos de investigación, como la Agencia de la Energía de Extremadura (AGENEX), la Agencia de la Energía del Alentejo portugués (AreanaTejo), el Politécnico de Portalegre, el Instituto de la Construcción, Energía, Ambiente y Sostenibilidad (ITECONS) y Adai.
Imágenes | Wikimedia commons/Rodelar
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