Son ya muchos los agricultores que en Carmona han abandonado sus cultivos para instalar placas solares, mucho más rentables
El alcalde de Carmona, en Sevilla, lo reconocía abiertamente en un programa reciente de televisión: el municipio vive un boom solar. Con un terreno dominado por los cultivos tradicionales de girasol, trigo, olivar o algodón, el paisaje está cambiando. Los agricultores, ante una tierra que cada vez es menos rentable, están alquilando sus terrenos para vivir del sol.
Mientras en muchos lugares del mundo intentan compaginar los retos climáticos con la agricultura instalando paneles solares sobre viñedos y demás cultivos, en Carmona son ya varios los agricultores que, directamente, han abandonado sus plantaciones. Sale mucho más a cuenta alquilar las fincas a empresas fotovoltaicas.
Es el caso de José Portillo, que un un reportaje de laSexta contaba recientemente cómo le ha cambiado la vida cuando tomó la decisión de dejar lo que hasta ahora había sido su medio de vida. Ahora sigue viviendo del campo, pero lo hace de otra forma mucho más lucrativa, y que exige menos sacrificios y esfuerzos.
“Antes me llevaba 100 euros por hectárea durante la cosecha, ahora me pagan 1.900 euros”, cuenta en el programa, como recoge Jara y Sedal. “Ese dinero me va a venir de maravilla para viajar y hacer cosas que nunca he podido”. Se ha quitado un peso de encima, tras varias campañas en las que las cosechas cada vez daban menos margen para sacar beneficios. La subida de los costes de producción, los problemas derivados de un clima cada vez más extremo y los bajos precios del grano están empujando a muchos agricultores a buscar alternativas para ganarse la vida.
Actualmente Carmona tiene 28 proyectos de instalación de paneles solares en tramitación, y parece que va a ir a más. La superficie cultivada del municipio ha disminuido, calculan, entre un 20-30%, un cambio de paradigma que no convence a todo el mundo, pues muchos vecinos lo ven como una pérdida de identidad. Quienes ya han dado el salto celebran la oportunidad, pues siguen viviendo del sol y de la tierra. Pero ahora la forma de explotar ambos recursos es otra. “Te vienen dándote un dinero por estar”, comentaba un vecino, resignado ante un cambio demasiado radical al que costará acostumbrarse
Imágenes | Unsplash/American Public Power Association/apricity/Soren H
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