
Seis meses después de su aplicación, son varios los municipios, gobernados por diferentes partidos, que han frenado también las licencias a estas tiendas
El pasado mes de mayo, el Ayuntamiento de Barcelona anunció que dejaría de conceder licencias para la apertura de más tiendas de conveniencia con horarios ininterrumpidos de 24 horas.
Lo moratoria, que durará al menos un año, quiere revertir la aparición de este tipo de negocios en la Ciudad Condal, que ya cuenta con 1.300 tiendas de este tipo repartidas por toda la ciudad.
El alcalde, Jaume Collboni, justificó la decisión debido a que este tipo de tiendas amenazan al pequeño comercio, se concentran en zonas turísticas, tienen una oferta de “poco valor” y causan en ocasiones “problemas de convivencia” con los vecinos por concentración de clientes a deshoras.
La medida fue criticada por la oposición, pero enseguida ha sido imitada por otras localidades catalanas, con gobiernos de diferente color político. Han copiado la medida los ayuntamientos de Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs, también con ejecutivos del PSC, pero también Badalona –donde es alcalde Xavier García Albiol, del PP–, o Terrassa, municipio en el que gobierna una coalición de Tot per Terrassa y Junts per Terrassa.
En el centro de Terrassa, de hecho, han ido más allá y la medida afecta no solo a supermercados, sino también a todo tipo de tiendas de conveniencia con horarios ampliados –los establecimientos conocidos popular y racistamente como pakistaníes o chinos, en función de la etnia que los regenta–, locales de comida para llevar, locutorios, tiendas de telefonía, centros de uñas, lavanderías y trasteros.
Como explican en El Periódico, la medida está siendo vista también con buenos ojos por los Ayuntamientos de Sabadell y Sant Cugat, que están estudiando medidas similares.
¿Servirá para algo?
Aunque las medidas les suenan bien a muchos vecinos, hay quien duda de que realmente puedan servir para revitalizar el comercio tradicional.
En declaraciones a El Periódico de Francesc Rufas, profesor de EAE Business School y consultor experto en marketing estratégico y estrategia comercial, la supervivencia de las tiendas tradicionales está más amenazada por los elevados alquileres, el incremento de costes y la competencia de las grandes cadenas, que por los horarios de apertura del tipo del negocio que se quiere frenar con estas medidas.
“Para competir con los grandes grupos hay que adoptar estrategias de grupo”, sostiene Rufas, que apuesta por crear centrales de compra y compartir recursos para reducir costes, en la línea de la propuesta, también originada en el Ayuntamiento de Barcelona, de crear un supermercado público.
Imágenes | Joaquin Carfagna/Emrah Nas
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