
La PPA sigue sin control, mientras que se exige un aumento de determinadas medidas para frenar su expansión
El 27 de noviembre de 2025 está marcado en rojo en el calendario epidemiológico y ganadero español. Ese día, por primera vez en treinta años, España volvía a sufrir un brote de peste porcina africana, una enfermedad letal para el cerdo y para el jabalí, pero inofensiva para el ser humano.
Fue con la aparición de dos cadáveres de jabalíes, en el Parque Natural de Collserola, en la localidad de Cerdanyola del Vallès, en la provincia de Barcelona y, desde entonces, las autoridades ya han manifestado que las medidas que se han puesto en marcha no han sido suficientes para frenar la expansión de la enfermedad.
No es una cuestión menor, ni en Cataluña ni para el conjunto de España. Las exportaciones de porcino y sus derivados son, en términos de volumen, la segunda mayor facturación de nuestro país, con unos 8.800 millones de euros anuales que, sobre todo, se obtienen del mercado comunitario y del mercado chino. Lejos, eso sí, de los 19.600 millones que ingresamos anualmente por las exportaciones hortofrutícolas.
Sin embargo, las noticias no son halagüeñas respecto a la erradicación de la peste porcina africana, según las autoridades. El Informe de seguimiento del comité científico para el asesoramiento en relación con el brote de peste porcina africana en España, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y publicado el pasado 11 de junio mostró unas conclusiones demoledoras sobre estos apenas seis meses de PPA en España.
Muchas medidas, pero ninguna 100% eficaz
A modo de corolario, explicaban que "conviene destacar que ninguna de las principales medidas de control ha logrado aplicarse hasta el momento con toda la intensidad deseable, reconociendo, en todo caso, el gran esfuerzo realizado, el cual está muy condicionado por las dificultades y singularidades del brote".
Un durísimo mensaje que supone que de todas las alternativas que se han puesto sobre la mesa para controlar la PPA no han sido totalmente efectivas y que el brote, como es evidente, sigue vigente.
Y eso a pesar de que se ha probado de todo para frenarlo. No solo el establecimiento de barreras físicas ni la vigilancia epidemiológicas, sino también la eliminación de cadáveres de animales silvestres y la reducción de población de jabalíes en las zonas afectadas.
Con los últimos datos en la mano, se sabe que hay o ha habido 55 focos notificados de PPA, tres primarios y 52 secundarios, repartidos por 13 municipios, todos en la provincia de Barcelona.
Además, se han analizado hasta 6.445 animales, advierte la Generalitat, que dieron negativo. Del mismo modo, el gobierno catalán ha ampliado el período de caza del jabalí, al que se podrá dar muerte hasta el mes de agosto con el objetivo de intensificar la presión sobre la población salvaje, calculándose, según las autoridades, que se han abatido 26.587 animales fuera de las áreas restringidas.
Insistir en la caza y controlar la vigilancia epidemiológica
Aún así, aunque el informe colige que no se está siendo tan efectivo como se desearía, sí es cierto que algunas de las medidas están siendo particularmente eficaces, como el establecimiento de barreras para limitar la movilidad de los animales. Menos eficaz está siendo ahora mismo la búsqueda, extracción y eliminación de cadáveres, sobre todo por las dificultades del terreno en el que hay que hacer estas labores.
Del mismo modo que la eliminación de jabalíes y reducción de la población de jabalí tampoco está siendo tan eficaz como se pautó, marcando un objetivo de 800 ejemplares semanales abatidos y que se ha quedado en apenas 363 jabalíes, aunque el informe reconoce que el objetivo inicial podía ser muy optimista.
En este sentido, el informe insiste en que se debe crear una zona blanca para frenar la expansión de la PPA. El concepto es sencillo: que en ese terreno, de unos seis kilómetros cuadrados como mínimo, se debería crear un perímetro de seguridad con baja o nula densidad de jabalíes y así evitar el salto a otras áreas. En cierta manera, supondría cercar las zonas afectadas para que no se expandiera la peste porcina africana más allá.
También piden desde el informe la realización de búsquedas en las zonas de riesgo de la periferia del área que contiene los casos conocidos "y no solamente búsquedas reactivas en las proximidades de los casos". Insisten del mismo modo en que se reduzca el movimiento y actividad de personas en los municipios de la zona II y que también se reduzca, en la medida de lo posible, el movimiento de animales de porcino blanco en esa misma zona.
Con todo, otro de los requerimientos del informe es que se mantengan y refuercen las medidas de bioseguridad en las zonas I y II, pero también en todas las granjas de porcino de España.
Imágenes | Rodolphe Asensi / Doğan Alpaslan Demir /
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