
El empleado aprovechaba el turno de noche para hornear producto de más que luego distribuían por su cuenta
Florentín C. J. era empleado del Obrador Aljafería, una de las empresas de panadería y repostería de más tradición y presencia en Zaragoza. No solo venden a particulares, sino que distribuyen pan y dulces a decenas de restaurantes, bares y cafeterías de la ciudad aragonesa, manejando grandes cifras de producto diarias. Tantas, que este panadero pensó que nadie se daría cuenta si hacía panes de más para venderlos por su cuenta.
Pero el propietario, Alberto Lorente, conoce muy bien sus productos, a pesar del volumen que manejan. Y conoce aún mejor cuáles son sus clientes en restauración. Por eso se sorprendió al encontrarse con panes idénticos a los que tienen en su catálogo en un local que no estaba en su cartera de clientes. Y no fue el único caso.
Las sospechas de que algo pasaba a sus espaldas en el obrador centrar le llevaron a vigilar de cerca el flujo de trabajo. Así fue como, tras revisar minuciosamente las cámaras de seguridad, descubrió a su empleado sacando producto de más de los hornos. Lo hacía en el turno de noche, cuando las instalaciones tienen menor presencia de empleados y en la planta no se encuentra ningún miembro de administración, por lo que podía actuar más libremente.
Durante más de un año, entre octubre de 2022 y diciembre de 2023, este trabajador sacó unas 165 barras de pan de más diarias, además de otros productos de repostería, que almacenaba en sacos durante su turno para que, aún de madrugada, su socio José Luis C. I. los cargase en su coche y así distribuirlos por su cuenta. Si la producción de cada pan le costaba a la empresa un euro, ellos lo vendían por entre 0,80 y 0,90 euros.
Tras recabar las pruebas y localizar los bares y locales que estaban vendiendo sus productos, el propietario de Obrador Aljafería dejó el caso en manos de la Policía Nacional, iniciándose una investigación oficial que culminó esta semana con la celebración del juicio contra los dos acusados.
Tal y como recoge El Heraldo, ambos reconocieron los hechos y han sido condenados a un año de prisión por un delito de hurto continuado. Aunque los abogados y la fiscalía pedían inicialmente penas mayores, se llegó a un acuerdo de conformidad en la que se tuvo en cuenta la atenuante de reparación del daño, pues ya habían abonado 54.000 euros de indemnización.
Imagen | Obrador Aljafería
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