
El gazpacho sale especialmente bien si tienes un robot de cocina, pero si lo haces con batidora, la olla exprés es ideal
En verano me parece innegociable tener siempre gazpacho casero en la nevera. El de bote, aún el más caro, me parece que no le llega a la suela de los zapatos. Y hacerlo no solo es muy fácil, también mucho más económico. En temporada, los tomates buenos están tirados de precio y para gazpacho puedes usar incluso algunos a punto de caducar.
Me consta que mucha gente acostumbra a hacer el gazpacho en robot de cocina, y es verdad que en estos gazpachos queda especialmente bien emulsionado: pero yo lo he hecho toda la vida con batidora de mano y pasapurés y me queda de lujo.
El principal escollo de hacer el gazpacho con batidora de mano a la antigua usanza es usar un recipiente donde poder hacer una buena cantidad de gazpacho sin que desborde. Y en casi todas las casas está el instrumental perfecto: la olla exprés.
Por norma general, las ollas exprés suelen ser bastantes más altas que una olla convencional (no digamos un bol) y, además, cuentan con mangos a ambos lados, lo que hace mucho más cómodo sujetarla a la hora de batir.
Yo me limito a echar todos los ingredientes con sal, dejando que reposen un rato para que el tomate vaya soltando agua. Después, bato todo a máxima potencia con aceite y vinagre. Estoy un buen rato, hasta que todo se integre a la perfección. Por supuesto, sigue quedando mucha fibra, así que siempre paso el gazpacho después por el pasapurés, un instrumento tan olvidado cómo útil.
En hacer todo esto no tardo más de 10 minutos y el gazpacho me dura dos o tres días: lo meto en una jarra y lo tengo siempre fresquito a mano en la nevera. Una delicia.
Imágenes | Miguel Ayuso
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