Adiós a los azulejos y los colores vivos: la tendencia en cocinas que se impone por ser más barata

Además de buscar integrar la cocina al salón, se buscan las paredes sin juntas, microcemento y paletas de colores arena

Inés Vazquez Noya

Editor

El diseño de interiores está mutando hacia el minimalismo cálido, marcando el final de una era dominada por los azulejos tradicionales y los colores vibrantes. En 2026, la cocina ha dejado de ser un espacio puramente funcional para convertirse en el punto de encuentro social del hogar. Bajo la premisa de que "menos es más", surge una tendencia que no solo resulta estéticamente superior, sino también más económica y eficiente: la integración total. La dirección apunta a eliminar las barreras visuales, apostando por materiales continuos que abrazan la arquitectura de la casa.

La primera gran tendencia que desplaza definitivamente al azulejo es la apuesta por paredes completas sin cortes visuales. La búsqueda de superficies infinitas ha posicionado al microcemento, al porcelanato de gran formato y a las piedras sinterizadas como los nuevos estándares del mercado. Al eliminar las juntas y el ruido visual de las cerámicas pequeñas, se logra una sensación de amplitud inmediata, incluso en cocinas pequeñas. Estos materiales permiten una continuidad fluida entre muros, muebles y estructura, creando un entorno cohesivo donde la arquitectura fluye sin interrupciones desde el suelo hasta el techo.

En sintonía con lo anterior, las cocinas actuales buscan proyectar una calidez artesanal. Esto se logra con acabados que parecen haber estado ahí siempre: estucos minerales, revestimientos tipo cal y microcemento pigmentado. Estas texturas no solo suelen ser más económicas que el alicatado tradicional, sino que aportan una sensación de "hogar" que el azulejo frío no puede ofrecer. Esta estética permite que la cocina se sienta como una extensión natural de la zona de estar, integrando ambos espacios de forma casi invisible.

En cuanto al color, los tonos intensos han cedido su lugar a una gama de colores sobrios y atemporales. La cocina moderna se tiñe de arena, beige, arcilla, greige, piedra y un sutil verde oliva; tonalidades que no solo transmiten calma, sino que envejecen excepcionalmente bien frente al paso de las modas.

En este nuevo esquema, el salpicadero ha dejado de ser el protagonista para pasar a un segundo plano. La tendencia actual es prolongar el mismo material de la encimera hacia la pared, creando un plano continuo que resulta más limpio, elegante y visualmente ordenado.

Imagen | freepik

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