
Elegir bien las plantas, combinar diferentes alturas y aprovechar paredes y rincones puede convertir un exterior apagado en un pequeño refugio vegetal
Un patio pequeño y con poco sol puede parecer uno de los espacios más complicados de llenar de plantas. Sin embargo, la falta de luz directa no tiene por qué traducirse en un exterior vacío.
El proyecto de paisajismo de un patio de menos de 40 metros cuadrados recogido por revista Jardín de La Nación demuestra precisamente lo contrario: las limitaciones pueden convertirse en el punto de partida para crear una auténtica jungla urbana.
La primera clave está en escoger plantas adecuadas para la cantidad de luz disponible. En un patio sombrío no tiene demasiado sentido intentar reproducir un jardín pensado para pleno sol. Resulta mucho más efectivo buscar especies que funcionen bien en sombra o semisombra y construir a partir de ellas una composición en la que las hojas y sus diferentes formas tengan tanto protagonismo como las flores.
Para conseguir esa sensación de abundancia característica de una jungla urbana tampoco hace falta llenar el suelo de macetas. El efecto puede lograrse combinando plantas altas, otras de tamaño medio y especies más bajas, de manera que la vegetación aparezca en diferentes niveles.
Las hojas grandes aportan volumen, mientras que las pequeñas y redondeadas introducen contraste y hacen que el conjunto resulte más dinámico. En el proyecto original, precisamente, las distintas alturas y texturas se utilizaron como capas de vegetación.
Sensación de frescor
El color puede utilizarse con la misma filosofía. En lugar de introducir demasiados tonos diferentes, una paleta dominada por verdes, acompañada de hojas claras, variegadas o algunos puntos de floración blanca, puede reforzar la sensación de frescor.
El propio patio que sirve de inspiración se diseñó con una gama deliberadamente contenida de verdes y blancos para adaptarse a sus condiciones de escasa luz que hay en estos recientos.
Otro recurso interesante es aprovechar la altura. Las paredes pueden convertirse en parte del jardín mediante trepadoras, plantas colgantes, jardineras elevadas o soportes colocados a diferentes niveles. De esta manera, el verde deja de concentrarse exclusivamente en el suelo y empieza a envolver el espacio, algo especialmente útil cuando los metros cuadrados disponibles son pocos.
Y aunque pueda parecer contradictorio, en los patios pequeños no siempre funcionan mejor las macetas pequeñas. Unas pocas macetas grandes con plantas de mayor presencia pueden proporcionar más orden y armonía que decenas de recipientes diminutos repartidos por todas partes. Es una de las ideas aplicadas en el proyecto original, donde se evitó reducir automáticamente la escala de todos los elementos por tratarse de un espacio pequeño.
También conviene conservar algunas zonas despejadas. Una jungla urbana puede ser frondosa sin convertirse en un espacio saturado. Dejar pequeños vacíos entre grupos de plantas, crear un paso o dirigir visualmente la mirada hacia el fondo ayuda a generar profundidad. Incluso un sendero muy corto puede dividir visualmente el patio y hacer que deje de percibirse como una única superficie reducida.
Transformar un patio oscuro no consiste en luchar contra aquello que no puede cambiarse, sino en diseñar a partir de sus propias condiciones. Diferentes alturas, grandes hojas, una paleta de verdes, vegetación vertical y algunas piezas con presencia pueden conseguir que un exterior pequeño y poco luminoso deje de parecer un espacio desaprovechado y se convierta en un refugio verde que también se disfruta desde dentro de casa.
Fotos | En Pexels: ArtHouse Studio Y Yetkin Ağaç.
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