Así es la cocina de Nieves Álvarez: una isla abierta al salón, nogal alistonado y ese aire de casa vivida que no pasa de moda

La modelo ha renovado una cocina abierta con isla, cristal y madera de nogal que se convierte en el auténtico centro de la vida familiar

Joana Costa

Editor

Tras una ambiciosa renovación, la cocina de Nieves Álvarez ha pasado de ser una estancia funcional a convertirse en el gran punto de encuentro doméstico, integrado con el salón y pensado para la vida cotidiana.

Tras 17 años sin tocarla, la cocina de la modelo se ha transformado en una estancia pensada para vivirse tanto como para mostrarse. Según el blog de Saitra, la reforma se diseñó junto a Estudio Kiese con una premisa muy clara: que no pareciera una cocina al uso, sino una prolongación elegante de la casa. 

De ahí la distribución en L con isla semiintegrada al salón, los frentes lacados en tonos neutros y la calidez del nogal alistonado, una combinación que refuerza esa idea de espacio atemporal y doméstico que la propia modelo buscaba.

La reforma ha apostado por una cocina semiabierta que dialoga con la zona de estar sin perder cierta separación visual. La clave está justamente en varios módulos de nogal alistonado combinados con paneles de cristal, una solución que actúa como filtro entre ambas estancias: deja pasar la luz, permite ver el conjunto y, al mismo tiempo, ordena el espacio sin levantar un muro.

Transición suave

El resultado es especialmente interesante porque evita esa sensación de cocina completamente expuesta que a veces puede resultar demasiado fría. Aquí la transición hacia el salón es suave, casi natural, como si ambas zonas formasen parte de una misma conversación estética.

La estancia, distribuida en forma de L, incorpora además una isla que se abre hacia el salón y que funciona como eje central de la vivienda. No es solo una superficie de trabajo: también es mesa improvisada, punto de desayuno y lugar donde se alarga la sobremesa. Esta tiene capacidad para acoger hasta siete personas sin renunciar a la elegancia.

Tonos claros para dar más luz

En el plano decorativo predominan los tonos claros, con superficies lacadas que multiplican la luz y refuerzan la sensación de amplitud. Frente a esa base limpia, la madera introduce el contrapunto cálido. El uso del nogal en los frentes alistonados aporta textura y ese acabado sofisticado que hoy se ve tanto en proyectos de interiorismo contemporáneo.

Lo más logrado es precisamente ese equilibrio entre diseño y vida real. No parece una cocina de exposición, sino una casa habitada donde el diseño acompaña el uso diario. Hay algo en esa combinación de blanco, cristal y madera que remite a una estética atemporal, lejos de modas demasiado efímeras.

La cocina se abre directamente al salón, donde continúa la misma idea de luminosidad. Un gran sofá blanco de líneas limpias, mesas de centro metálicas y una biblioteca negra de gran presencia terminan de construir un espacio elegante pero doméstico, muy lejos del decorado impersonal.

Especial protagonismo tiene la librería, que llena una de las paredes y aporta carácter al salón. Los libros, perfectamente ordenados junto a objetos decorativos en tonos dorados, funcionan casi como una prolongación de la personalidad de la estancia.

En conjunto, la vivienda gira en torno a esta cocina-salón abierta, un esquema cada vez más presente en las reformas urbanas de alto nivel: espacios conectados, luz natural y materiales nobles capaces de hacer que la casa no solo se vea bien, sino que invite a quedarse.

Fotos | @oficialnievesa/Instagram y Saitra

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