Así se reformó dos veces una vivienda modernista de L'Eixample: recuperar lo original fue el primer paso

El estudio replanteó por completo un piso de 1905 para devolverle coherencia sin renunciar a una mirada contemporánea

Joana Costa

Editor

Hay reformas que suman y otras que, con el tiempo, obligan a empezar de nuevo, este segundo es el caso de un piso modernista de L'Eixample de Barcelona: antes de convertirse en lo que es hoy, tuvo que deshacerse de lo que no debía haber sido nunca.

La vivienda, construida en 1905 por el arquitecto Julio María Fossas, ya había sido intervenida anteriormente. El problema no era tanto la reforma en sí, sino el resultado: un interior desdibujado, sin carácter y alejado de la esencia modernista que definía su arquitectura.

Ahí ha entrado en juego el estudio FUERA / FOS, que afronta el proyecto con una premisa clara: no añadir, sino restar primero. Según Elle Decor, el punto de partida fue eliminar elementos impropios que desvirtuaban el conjunto.

Recuperar la estructura original

Tres elementos marcaban el carácter de la vivienda: la luz natural, los suelos hidráulicos y los techos artesonados. Lejos de ocultarlos, el proyecto gira en torno a ellos, potenciando su presencia como base de todo el interiorismo.

Eliminar añadidos innecesarios permitió que estos elementos volvieran a respirar. Molduras fuera de lugar, revestimientos ajenos o decisiones poco coherentes desaparecen para dejar paso a una lectura más limpia del espacio.

Intervenir sin borrar la historia

El objetivo no era convertir la casa en un museo, sino adaptarla a una vida actual. Para ello, se revisaron aspectos clave como la iluminación, la carpintería o los materiales, buscando coherencia sin caer en la nostalgia literal.

El resultado es un interior ecléctico donde conviven piezas vintage, diseño contemporáneo y elementos clásicos. Es una mezcla que no pretende responder a una época concreta, sino generar una atmósfera difícil de encasillar.

Refugio pensado para vivir

Los propietarios buscaban algo más que una vivienda: un lugar versátil donde descansar, pero también disfrutar de la ciudad. Barcelona, por su mezcla de cultura, mar y conexión internacional, encajaba con esa idea.

El interior responde a ese planteamiento. Espacios cómodos, funcionales y con una base neutra que permite destacar una colección de arte personal, con obras de artistas de distintos países fuera de los circuitos habituales.

Peso histórico

Para compensar la carga visual de los elementos originales, el proyecto introduce referencias a los años 70. Formas más suaves, materiales cálidos y piezas que aligeran el conjunto sin restarle identidad.

El equilibrio no es casual. Se trata de mantener el carácter burgués del piso sin caer en la rigidez, permitiendo que lo histórico y lo contemporáneo convivan sin imponerse uno sobre otro.

El resultado final no responde a una moda concreta ni a una etiqueta fácil. Es, más bien, una vivienda que ha aprendido de sus propias reformas para encontrar algo que no siempre se consigue a la primera: coherencia.

Foto | Pexels/Leeloo The First y Elle Decor/PabloSarabiafoto/Instagram

En DAP | Adiós a los armarios con puertas: así son los nuevos dormitorios donde todo queda a la vista

En DAP | Antes de tirar el tubo del papel de cocina, mira este truco: puedes hacer un jarrón decorativo precioso

Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com

VER Comentarios