La cama de matrimonio ya no es la única opción: la tendencia que gana espacio en el dormitorio y mejora el descanso

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¿Cucharita? No. Cada vez más parejas sustituyen la cama tradicional para dormir mejor, reducir las interrupciones nocturnas y adaptar el dormitorio

Joana Costa

Editor

Durante décadas, la cama de matrimonio ha sido el elemento protagonista del dormitorio de cualquier pareja. Incluso en las últimas décadas ha ido haciéndose más y más grande, dejando atrás aquellas camas de abuelo de solo 135 para conquistar los 200 centímetros fácilmente. 

Sin embargo, esa idea de cama grande compartida empieza a cambiar. Cada vez son más quienes optan por dormir en camas separadas o en dos colchones independientes, una tendencia que busca mejorar la calidad del sueño sin renunciar a compartir habitación.

Lejos de responder a problemas de pareja, esta decisión suele estar relacionada con cuestiones prácticas. Los diferentes horarios para acostarse, los ronquidos, los movimientos durante la noche o las preferencias sobre la firmeza del colchón hacen que muchas personas descansen peor cuando comparten el mismo lecho.

Esta configuración permite que cada miembro de la pareja adapte el descanso a sus propias necesidades sin perder la sensación de compartir el dormitorio o la cama entera. 

Las soluciones son variadas. Algunas parejas colocan dos camas individuales juntas con un cabecero corrido; otras prefieren dos bases independientes o colchones separados sobre una misma estructura. El objetivo es, en cualquier caso, reducir las molestias provocadas por los movimientos del otro y personalizar elementos como el colchón, la almohada o la ropa de cama.

Además del descanso, esta distribución ofrece ventajas desde el punto de vista del diseño. Los especialistas en interiorismo destacan que las camas independientes permiten reorganizar mejor el espacio, crear zonas de lectura o trabajo y adaptar el dormitorio a nuevas necesidades sin realizar grandes reformas. Un cabecero continuo, una alfombra amplia o una iluminación simétrica ayudan a mantener la sensación de unidad visual del dormitorio.

La tendencia también tiene respaldo entre especialistas en sueño. El llamado "sleep divorce" (divorcio a la hora de dormir) ha ganado popularidad porque puede favorecer un descanso más profundo cuando existen diferencias importantes en los hábitos nocturnos. 

Eso sí, esta alternativa no resulta adecuada para todos los hogares. En dormitorios pequeños conviene medir bien el espacio antes de sustituir la cama de matrimonio, ya que dos camas independientes pueden dificultar la circulación si no se planifica correctamente. Por ese motivo, se recomienda estudiar la distribución del dormitorio antes de realizar el cambio y optar por soluciones modulares cuando el espacio sea limitado.

Fotos | En Pexels: Gabriela Pons y Trần Chính

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