El dilema de las cestas: el error decorativo que advierte Amara Ortega

El exceso de cestas puede arruinar la decoración de un ambiente, mientras que las fibras naturales no 

Inés Vazquez Noya

Editor

Las cestas fueron relegadas al imaginario de las casas de campo o ambientes tradicionales. Sin embargo, en la tendencia actual de interiores serenos y con "alma", estos objetos han regresado con fuerza al diseño contemporáneo.

El debate no reside en si las cestas están pasadas de moda, sino en cómo se integran en el hogar. Para la interiorista Amara Ortega, la clave de una decoración exitosa no reside en el objeto de forma aislada, sino en el equilibrio entre su calidez estética y su propósito práctico; advirtiendo que el exceso de estos elementos puede convertirse en un error decorativo importante.

La principal premisa de Ortega es que una cesta solo adquiere valor decorativo real cuando posee un sentido y una utilidad. Para la experta, una cesta vacía resulta insulsa: su magia surge al convertirse en contenedor de mantas, cojines o toallas de uso diario.

En espacios modernos, como salones o baños revestidos de microcemento, estos elementos aportan la textura y la serenidad necesarias para que una estancia se sienta "terminada". No obstante, la interiorista es clara al señalar que el contexto lo es todo: si una pieza se coloca simplemente "porque queda bien", se corre el riesgo de generar ruido visual en lugar de armonía.

El error más frecuente en el interiorismo actual es caer en el exceso. Según Ortega, si una pieza no suma funcionalidad o no está bien integrada en el conjunto, es preferible omitirla. Además, existen consideraciones técnicas, como evitar su uso en zonas con mucha humedad y poca ventilación, ya que las fibras naturales pueden deteriorarse y generar moho.

Para quienes buscan un aire más vanguardista, la experta sugiere incorporar materiales como el acero inoxidable mate. Este aporta un contraste retro y potente, funcionando como una alternativa moderna para el almacenaje y el volumen decorativo.

En conclusión, las cestas siguen siendo un recurso de diseño plenamente vigente, siempre y cuando se utilicen de manera correcta. La verdadera maestría decorativa, según Amara Ortega, consiste en entender que "menos es más": una sola cesta con un propósito claro aporta mucho más carácter que una colección de objetos vacíos esparcidos por la casa.

Imagen | freepik / Amara Ortega 

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