Lejos del brillo excesivo de otras épocas, el dorado regresa al baño en versiones más discretas y combinaciones más equilibradas
Muchos conservamos un ligero recuerdo en la retina cuando, hace años grifería y baños eran lustrosamente dorado. Después, durante años, el dorado desapareció prácticamente de los baños tras una época en la que grifos, accesorios y perfiles metálicos brillaban con intensidad. Aquello se acabó cuando muchas reformas optaron por acabados más sobrios como el acero, el negro mate o el cromado.
Sin embargo, como sucede en la moda, las tendencias en interiorismo tienen una curiosa capacidad para volver sobre sus propios pasos. Lo que hace unos años parecía pasado de moda empieza a reaparecer con una estética diferente, más equilibrada y adaptada a los gustos actuales.
En los últimos proyectos de reforma, muchos interioristas coinciden en señalar un regreso progresivo del dorado en los baños. Eso sí, no se trata del acabado brillante que dominó durante décadas, sino de versiones más suaves y contemporáneas.
Un dorado más discreto
En este regreso de la tendencia, la clave está en el acabado. El dorado que vuelve ahora suele presentarse en versiones satinadas, cepilladas o envejecidas que resultan mucho más elegantes que los tonos muy brillantes del pasado. Este tipo de acabado permite introducir el metal dorado sin que el baño resulte recargado o demasiado decorativo.
Pequeños detalles
Otra diferencia importante respecto a otras épocas es la forma en la que se utiliza. En lugar de protagonizar todo el baño y parecer un mausoleo dubaití, el dorado que ahora se estila suele aparecer en elementos puntuales. Griferías, tiradores, perfiles de mampara o pequeños accesorios son los lugares donde más se utiliza este acabado metálico.
Combinaciones más equilibradas
Los interioristas también señalan que el éxito del dorado actual tiene mucho que ver con las combinaciones de materiales. Funciona especialmente bien con mármol, piedra natural, madera clara o cerámica en tonos neutros. Estas mezclas ayudan a crear baños luminosos y contemporáneos sin caer en una estética demasiado clásica.
Moderación como regla
En todo caso, la clave está en utilizarlo con moderación. Cuando el dorado aparece en pequeñas dosis, puede aportar calidez y sofisticación sin saturar el espacio. Un grifo, una lámpara o el marco de un espejo pueden ser suficientes para introducir ese toque metálico.
Una tendencia que evoluciona
Más que una moda puntual, el regreso del dorado parece formar parte de una tendencia más amplia que recupera metales cálidos en el interiorismo doméstico. En el caso del baño, ese retorno se produce con un enfoque mucho más contenido y equilibrado, donde el metal deja de ser protagonista absoluto para convertirse en un detalle que aporta personalidad al conjunto.
Foto | Pexels
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