El error al colocar las cortinas que hace que cualquier habitación parezca más pequeña

La altura, el tejido y el ancho influyen mucho más de lo que parece en la sensación de amplitud de un salón o dormitorio

Joana Costa

Editor

Las cortinas no solo visten una ventana: también modifican por completo la percepción del espacio. Bien colocadas pueden hacer que una habitación parezca más alta, más luminosa y más amplia. Mal instaladas, en cambio, consiguen justo lo contrario.

Uno de los errores más habituales es colgar la barra justo encima del marco de la ventana. Aunque es la opción más intuitiva, visualmente “corta” la pared y hace que el techo parezca más bajo. El ojo interpreta esa línea como un límite, reduciendo la sensación de altura.

Alargar la estancia

La forma más eficaz de ganar amplitud es instalar la barra varios centímetros por encima del marco, e incluso cerca del encuentro entre pared y techo. Ese simple gesto alarga visualmente la estancia y hace que la habitación respire mejor.

También influye mucho el largo. Las cortinas que terminan a media pared o justo por debajo de la ventana suelen empequeñecer la estancia. Lo ideal es que el tejido caiga hasta el suelo, incluso rozándolo ligeramente, para reforzar la verticalidad.

La tela debe cubrir el marco

Otro punto clave es la anchura. Cuando la tela apenas cubre el marco, la ventana parece más estrecha de lo que realmente es. Si la barra se prolonga hacia ambos lados y la cortina sobrepasa el ancho de la abertura, la pared gana presencia y la entrada de luz parece mayor.

En espacios pequeños conviene además evitar tejidos demasiado pesados o muy opacos. Terciopelos gruesos o colores oscuros absorben luz y añaden peso visual, algo que puede hacer que el dormitorio o el salón se sientan más cerrados.

En cambio, funcionan mucho mejor los tejidos ligeros, como linos lavados, visillos o telas traslúcidas, que permiten filtrar la luz sin bloquearla por completo. Además, este tipo de tejidos aportan mayor ligereza que otros como el terciopelo, por ejemplo.

En cuanto al color, elegir tonos similares a la pared, por ejemplo blanco roto, beige, arena o piedra, ayuda a crear continuidad visual y reduce el ruido decorativo, contribuyendo a esa lectura lineal del espacio.

A veces no hace falta mover muebles ni pintar para que una estancia cambie por completo: basta con subir unos centímetros la barra de las cortinas para que el techo parezca, de repente, mucho más alto.

Fotos | En Pexels: Foto de Max Vakhtbovych y Foto de Srattha Nualsate.

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