La lección de una interiorista antes de reformar casa: el error con los enchufes que acaba frustrando el día a día

La interiorista Ana García alerta en TikTok sobre uno de los fallos más comunes en las reformas: pensar en la decoración antes que en cómo se vive realmente la casa

Joana Costa

Editor

Una casa puede estar impecablemente decorada y, aun así, resultar incómoda desde el primer día en algunos aspectos, como la carga del móvil. Basta con un enchufe escondido detrás del cabecero, una toma lejos del sofá o un interruptor mal situado para que la rutina diaria empiece a llenarse de pequeños gestos incómodos. Se trata de uno de esos errores que parecen mínimos sobre plano, pero que acaban pesando mucho más que cualquier decisión estética.

En un vídeo compartido en TikTok, la interiorista Ana García advierte de uno de los fallos más repetidos en las reformas: pensar en los muebles después de decidir dónde irá la electricidad.

"Uno de los errores más frustrantes que se repiten una y otra vez es colocar mal los enchufes", lamenta. La frase tiene algo de sentencia doméstica, porque casi todo el mundo ha convivido alguna vez con una toma escondida detrás del sofá, una lámpara conectada con alargador o el cargador del móvil estirado hasta el límite.

Estética inmediata

Más que una cuestión técnica, es un error de planificación. Muchas reformas se piensan desde la estética inmediata y la belleza decorativa, reparando en aspectos como el suelo, la pintura y la distribución visual, y dejan para el final la lógica real del uso diario.

El problema aparece cuando el salón ya está terminado y el enchufe queda sepultado tras un mueble bajo, cuando la mesilla tapa el interruptor o cuando el televisor obliga a dejar cables a la vista.

En su vídeo, la interiorista insiste en una idea clave: cada enchufe, cada foco y cada interruptor deberían responder a un diseño previo. No es solo electricidad, es ergonomía doméstica.

Pensar antes dónde irá el sofá, la lámpara de pie, la mesa auxiliar o la consola de entrada cambia por completo la experiencia de la casa. Un enchufe bien situado evita alargadores, reduce ruido visual y mejora la comodidad del día a día.

Por su corte técnico y poco estético (a priori), este es uno de los detalles que no suelen aparecer en las revistas, pero que condicionan mucho más la vida real que el color de una pared.

En dormitorios, por ejemplo, la ubicación de las tomas cerca de la cama resulta esencial para lámparas, cargadores o despertadores. En el salón, deben dialogar con la posición real de la televisión, la iluminación ambiental y las zonas de lectura.

Está claro que una casa bien pensada se anticipa a cómo se vive dentro, ya que pocas cosas resultan tan frustrantes como una reforma bonita que obliga a agacharse cada noche para enchufar el móvil detrás de la cama o a llenarla de cables enmarañados.

Fotos | @anagarciainteriorista/Tik Tok y en Pexels: Foto de Jan van der Wolf.

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