Llena tu casa de arcos griegos como los de Santorini, esta es la sencilla solución decorativa

Con un kit de bricolaje, un poco de masilla y un spray de textura, es posible recrear en casa los icónicos arcos blancos que evocan calma y estilo contemporáneo

Joana Costa

Editor

Durante años, las casas se llenaron de puertas rectas y ángulos rígidos, como si la geometría fuese sinónimo de modernidad. Hoy, sin embargo, la tendencia dice lo contrario: nada transmite más calma que una curva suave enmarcando el paso de una estancia a otra. Los arcos griegos, inspirados en arquitectura clásica han pasado de postal mediterránea a objeto de deseo en la decoración doméstica.

La ironía está en que lo que parecía reservado a arquitecturas de otro tiempo, ahora se puede conseguir con un kit comprado online. Basta con un poco de paciencia y unas horas libres para transformar una esquina anodina en un detalle escultural.

Etsy, tiendas de bricolaje y hasta grandes superficies ofrecen piezas prefabricadas que se ajustan a las esquinas de las puertas, y el resto es un trabajo casi artesanal de retoque.

Paso a paso

El proceso no tiene demasiada complicación. Primero se coloca la pieza arqueada en la esquina superior de la puerta. Después, se trabaja la superficie con masilla para integrar la forma con el resto de la pared, se lija suavemente y se remata con un spray de textura que imite el acabado original.

El resultado es un arco que parece construido de cero, cuando en realidad ha nacido de un truco decorativo económico y sencillo. Más allá de la técnica, el efecto es inmediato. El arco introduce una sensación de calma y continuidad, rompiendo con la rigidez visual de los marcos rectos.

Un aire mediterráneo en un chas

De repente, un pasillo corriente adquiere un aire casi mediterráneo, como si una pincelada de Santorini se hubiera colado en casa. Es un gesto sutil, pero con capacidad de cambiar la percepción del espacio y hacerlo más acogedor contemporáneo.

Curvas que suavizan

Este es un recurso transformador: las curvas suavizan los espacios, los hacen más humanos y menos impersonales. Además, se adaptan a estilos muy distintos. En un entorno minimalista refuerzan la limpieza visual, mientras que en casas más eclécticas se convierten en un contrapunto sofisticado. En cualquier caso, el arco funciona como detalle inesperado que revaloriza el espacio.

El atractivo también está en la accesibilidad. Frente a las grandes reformas que exigen tiempo, permisos y presupuesto, estos kits ofrecen un camino rápido para renovar sin complicaciones. Y aunque el acabado pueda requerir un poco de maña, la recompensa es inmediata: un espacio reinventado con un coste muy por debajo de una intervención de obra. La magia asequible se convierte en tendencia.

Foto | Joana Costa

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