Humo, agua, grasa, calor, humedad… Los enemigos son tantos como variados para el papel
Cuando uno se convierte en editor de Directo al Paladar, no es consciente de que, si ya tenía bastantes libros de cocina en casa, las probabilidades de que estos aumenten en cualquier viaje o visita a una librería se van a multiplicar de manera exponencial.
Hasta el punto de que ahora me resulta difícil calcular cuántos libros de cocina puedo tener en casa entre recetarios, libros de consejos, historia gastronómica, producto o incluso novelas vinculadas al noble y sano arte de comer y de cocinar.
Y, tras mucho tiempo siendo consciente de que mi cocina no es especialmente grande, tuve claro que no hay peor sitio para los libros de cocina en una casa que tenerlos precisamente en la cocina.
De hecho, no hace falta que tengas todos allí, sino simplemente alguno que sea especialmente recurrente y que te convenga tener a mano. Pero, sobre todo, procura no tenerlo demasiado expuesto.
La cocina es un lugar maravilloso, sabroso, lleno de magia, pero también lleno de aromas, humedad, calor y humo, por lo que es, generalmente, el peor lugar del mundo si pretendes conservar papel.
Simple y llanamente dicho: una cocina es a los libros lo que una llama a un pinar seco. Búscales otro espacio o, si no hay más remedio que tenerlos en la cocina, intenta, en la medida de lo posible, que estén lo más cubiertos que puedas.
Mételos en algún armarito o disimúlalos en algún sitio donde no estén expuestos ni a la humedad, ni al calor, ni al humo y, sobre todo, tampoco demasiado expuestos a la grasa o a alimentos que los manchen.
Sí, sabemos que eso acaba generando libros muy vividos y con mucha autenticidad, pero tampoco es cuestión de que nos pasemos de auténticos y el libro acabe convirtiéndose en el festival de los pegotes de aceite, de un par de pegotes marcados con harina y de un churretón de tomate entre página y página.
Es simplemente un consejo. Evidentemente, podéis hacer lo que queráis, pero yo nunca, en mi sano juicio —o incluso cuando no lo tengo—, os recomendaría que acabéis guardando los libros de cocina en los estantes de vuestra cocina, por muy bonitos que creáis que quedan allí.
Imágenes | Photo by ANTONI SHKRABA production from Pexels / Photo by Curtis Adams from Pexels
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