Jerez vuelve a 'casa' con 700 años de vinos en una subasta histórica en Londres: “Beber Jerez es como montar a caballo; no puedes empezar por un pura sangre”

Antonio Flores Jerez

González-Byass regresa a Christie's 32 años después tras abrir el cofre del tesoro, poniendo sobre la mesa vinos con hasta 180 años de vida

Jaime de las Heras

Editor Senior

Una vez más, el vino de Jerez se dispone a tomar Londres. Tal y como lo ha hecho desde hace siglos, vaya, pero ahora, con una ocasión todavía más especial. González-Byass, una de las bodegas más icónicas del Marco de Jerez, aterriza en la casa de subastas Christie's 32 años después de su última incursión.

No es un viaje menor y para este recorrido, Antonio Flores, enólogo de la bodega, y Mauricio González-Gordon, presidente, han decidido cargar bien las alforjas que se subastarán hasta el próximo 19 de junio con nueve lotes sacados ex profeso de lo más preciado de sus botas jerezanas.

En total, las botellas reunidas superan los 700 años de antigüedad, que se dice pronto, si se suman las añadas que van a tentar a coleccionistas de medio mundo, que acuden al reclamo de la segunda convocatoria que la firma británica hace en torno a Fine and Rare Wines & Spirits.

Finos, palo cortados, amontillados, olorosos… Y vinos que casi ni se sabe que son aguardan con paciencia –no saben hacer otra cosa, evidentemente, son vinos de Jerez, depositarios del tiempo– hasta el próximo 19 de junio, fecha en que se cierran las pujas.

Los años que suman son para echarse a temblar. Un Viña Amorosa de la añada de 1911, un Palo Cortado de 1978, un Oloroso del año 1886 –sí, han leído bien, 1886– y el más veterano de la concurrencia: un Pío IX del año 1846. Entre medias, los lotes también se tientan con chavales como una vertical de los Finos Palmas o de los Tío Pepe en Rama. Cátedra suficiente como para licenciarse en vinos generosos.

Vertical de Fino Palmas.

Tenemos la suerte, como Directo al Paladar, de compartir con Antonio Flores, legatario de estas criaturas, unos minutos en la sede madrileña de Christie's, donde presentan a prensa algunas de las joyas que llegarán a suelo inglés. La ocasión lo merece y, como siempre, entre poeta, capataz y hacedor de vinos, Flores hace suya la sala.

Es irónico que siempre que se piense en Jerez, mucha gente piense que es un mundo antiguo cuando algunos de los grandes cambios del vino se han producido aquí.

Antonio Flores: Tenemos la suerte de tener una zona vitivinícola tan antigua y con tantos períodos que algunos creen que Jerez no es vanguardia, pero lo somos y lo hemos sido.

¿En qué ha cambiado Jerez?

Hace 25 años iniciamos esa Sherry Revolution, de poner la complejidad en valor. Le dimos la importancia que tiene a los sistemas de crianza biológica, a no filtrar, a no hacer tratamientos de frío, a no estabilizar… Ofrecer el vino en su máxima pureza, pero también a hablar de terruño, de pagos y de variedades en recuperación.

Mauricio González Gordon, presidente de González-Byass; María García Yelo, CEO de Christie's Madrid, y Antonio Flores, enólogo de la bodega.

De lo que ahora habla todo el mundo, aunque volviendo a esta presencia en Christie's, Jerez vuelve al lugar de donde no se ha ido nunca.

Lo sentimos como nuestro. En el año 1994, participamos en una subasta por los 150 años de la primera exportación que se hizo de González-Byass a Inglaterra. 

Pero aquel Tío Pepe no será el que bebemos hoy, evidentemente.

No, pero es curioso porque en 1844 se manda la primera crianza biológica fuera de Jerez. El fino era un vino de consumo local y muchos temían exportarlo por el velo de flor, la levadura que le da sentido. Los comercializadores no querían complicarse con ello. 

Hasta que llegó Manuel María González, fundador de la bodega.

Y su socio, que era la parte comercial, Robert Blake Byass, que le escribe y le pide a Manuel "unas muestras de ese vino tan maravilloso y fresco que me ofreciste en la bodega". Se refería a Tío Pepe y a ese vino very very pale, es decir, muy muy pálido.

Algunos de los vinos que se subastarán en Londres.

Que valía una fortuna.

Claro, era un vino mucho más caro que muchos de los grandes vinos del mundo. Tenemos un recorte de prensa del periódico El Imparcial, que se editaba en Madrid a finales del siglo XIX, y salía un anuncio de un almacén de vinos donde una botella de Tío Pepe valía 6,5o pesetas. ¡Era más caro que un Château Lafitte y que un Château Margaux!

Y sin embargo, ahora una botella de Tío Pepe apenas vale ocho euros. 

Esos precios no los vamos a recuperar nunca en la vida, pero queremos recuperar el consumo y, al menos, volver a tener un período bueno.

¿Dónde se quiebra todo?

A finales de los años setenta, cuando se incorpora una nefasta bodega encabezada por Ruiz Mateos, que empieza a tirar los precios porque tenía otros objetivos y, sobre todo, tenía banca detrás. Compraba bodegas, tiraba los precios… Y al final empezó a meter tanto vino en el Reino Unido que se llamó el Lake Sherry, el Lago de Jerez, porque tenía tanto vino almacenado sin vender que tiró los precios y eso fue una ruina.

Dentro de la subasta hay algunos vinos más que centenarios como el González Byass Oloroso 1886 o el González Byass Pío IX 1846, consagrado al papa Pío IX.

¿Cuál crees que es el precio justo para vuestro Tío Pepe?

Sigue siendo un vino baratísimo, pero un precio sensato para la botella de 75 cl debería estar en unos 14 o 15 euros. 

Y cómo se vende y, sobre todo, se educa en vinos de Jerez, a veces difíciles de comprender y con un contenido en alcohol que ahora, se supone, el mundo mira con otros ojos.

Hay que ofrecer vinos de mucha calidad. Saber cómo bebe la gente y ofrecer vinos únicos para momentos únicos.

¿Qué se necesita para beber Jerez?

Primero, algo de formación y algo de madurez y, por supuesto, algo de liquidez económica. Yo comprendo que un chaval de 19 años no se va a tomar un palo cortado porque necesita madurar. Siendo de Jerez, lo comparo con el mundo del caballo: si tú empiezas montando un pura sangre, te va a tirar; tendrás que empezar con un pony y luego ir avanzando. 

Vertical de Tío Pepe en rama.

Aún así, ¿consideras que no es solo una cuestión económica?

Claro que no; aunque tú tengas dinero, pero no hay formación o madurez no tendría sentido. El dinero no te puede alejar del vino de Jerez, pero tienes que tener cierta capacidad de ahorro e interés por él. 

Y si el Jerez no fuera andaluz y lo hubieran inventado otros, ¿dónde estaríamos?

¡Hombre, si lo hubieran inventado los franceses a saber dónde estaríamos! Aún así, hay que recordar que Jerez siempre ha sido un vino mundial e internacional. El vino de Jerez se ha vendido fuera de España cuando de aquí no salía otro vino.

Ahora, además, se abre una tercera vía: la de los vinos blancos sin fortificar.

Es algo que siempre ha existido en Jerez y que ahora queremos potenciar. Entrar en este mundillo, pero desde una categoría anterior a las crianzas biológicas. Dentro de la denominación de origen se van a llamar Blancos de Albariza, que pueden ser parte de ese futuro. 

En DAP | Por dónde empezar a beber vinos de Jerez, según los que más saben de Jerez











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