De un local "que no se podía permitir" a la mejor coctelería del mundo: cómo cumplir 10 años en el Born de Barcelona como bar de referencia mundial

Paradiso, encabezado por Giacomo Giannotti, ya ha trascendido de un lugar donde solo se sirven tragos a ser una referencia sectorial

Jaime de las Heras

Editor Senior

Cuando se piensa en cultura italiana y se dice la palabra ‘Paradiso’, automáticamente uno se va a la obra cumbre de Giusseppe Tornatore y evoca al casi diminuto Totò de Cinema Paradiso, pero para Giacomo Giannotti, Paradiso es casa.

Paradiso es la heladería que abrieron sus padres en los años ochenta en Toscana y a ese Paradiso, nada perdido, es al que quiso honrar hace ahora 10 años cuando abrió su coctelería. El nombre lo tenía claro; el barrio, también. Lo que no tenía tan claro es que aquel rincón del Born acabaría convertido en la mejor coctelería del mundo en el año 2022, según The World's Best Bars, la lista que premia a los mejores bares del mundo y siendo la primera vez que el premio no era una coctelería de Londres o Nueva York. 

Son palabras mayores, ciertamente, pero también es una realidad. Ahora, en su décimo aniversario, Paradiso ha trascendido como coctelería, pero renuncia, como también hace Giacomo, a etiquetas y elitismos.

“Seguimos trabajando como siempre: dando a la gente un buen servicio y el mejor cóctel que creemos podemos hacer”, nos explica en Paradiso Lab, un pequeño rincón a apenas 20 metros de la ‘casa madre’ y donde, casi de manera alquímica, diseñan su incansable futuro y planean cómo seguirá siendo Paradiso.

La rueda no para y Giannotti, siempre con una sonrisa en la cara y con una voz rota que recuerda a ciertos cantautores italianos como Riccardo Cocciante, se expresa con sinceridad cuando se le pregunta por si aún se cree todo esto. “La verdad es que no”, advierte. “Queríamos montar nuestra coctelería y ya el comienzo iba a ser difícil”, relata sobre un origen que nos lleva a esta zona.

Giannotti tras la barra de Paradiso con el libro del décimo aniversario.

Ahora, diez años después, Paradiso ha trascendido el concepto bar. Giacomo ha escrito un libro, incluyendo recetas de cócteles míticos, narrando ese periplo, pero también ha impulsado el Barcelona Cocktail Fest que ya va por su quinta edición –esta próxima, los días 18 y 19 de abril, en Palo Alto Market–, trayendo coctelerías top de medio mundo, y no baja del Top 10 de la lista de The World’s Best Bars desde hace un lustro, pero empecemos por el principio y la génesis de Paradiso.

Un vistazo a…
#CatalanFood - Ferran Adrià (Pa amb tomàquet)

Un local cerrado del Born y una pregunta sencilla: ¿por qué no?

“Nos gustó mucho el local cuando lo vimos, pero no nos lo podíamos permitir”, rememora. Ahí es donde apareció, como un maná celestial, Grupo Confiteria, que confió en el proyecto y desde entonces forma tándem con Giannotti como socios en una relación de largo recorrido que les ha llevado, entre otros lugares, a abrir en Ibiza o Dubái.

Lo explica con la sinceridad de quien, en sus inicios, tenía las mismas dudas que cualquier primerizo. “Llegar a final de mes, a pagar la nómina, a pagar el alquiler… Eso era lo que nos preocupaba”, explica con la misma franqueza con la que aparece detrás de la barra.

Giannotti aparecía así en el Born con una idea, tras pasar por Lola Boutique Bar: “democratizar el cóctel”. Por eso el Born y por eso llegar al cliente de Barcelona. Ahora, evidentemente y más después de pegar el pelotazo de entrar en The World’s Best Bars, Paradiso es internacional y multicultural. 

Cuenta que, además, “el local fue un flechazo” cuando lo vio con Margarita Sader, por entonces su pareja y hoy su mujer y un pilar inquebrantable para él y para el negocio, pero “no podía pagarlo con el sueldo de un bartender”. Ahí apareció Grupo Confiteria y se inició el idilio.

No obstante, Giannotti no era un recién llegado. Ya había ganado el Diageo World Class, uno de los certámenes más prestigiosos de coctelería a nivel mundial y su nombre era un buen gancho para iniciar aquella coctelería a la que se accedía tras pasar por una supuesta tienda de ultramarinos y cuyo universo verde y selvático –siempre afín al concepto paraíso– llegaba tras atravesar una nevera. Sí, una nevera.

Giannotti (segundo por la izquierda), en una imagen del Paradiso Sustainability Summit de 2025.

Era el boom del speakeasy en España, coctelerías ocultas, al estilo Ley Seca de los años 30, tras otro aparente negocio. La idea funcionó como un tiro, pero Giacomo, que nunca deja de mencionar la palabra equipo, es un inconformista.

La expansión más allá de Barcelona: Ibiza y Dubái, la noche y el día

Llegó el esfuerzo. Llegaron los premios internacionales y llegó, evidentemente, replicar la marca. No es fácil. “Hay cosas que no son tan sencillas como parecen”, relata. “Tú no puedes pensar que algo va a funcionar igual en un lugar que en otro”, advierte. Abrió en Ibiza, dentro de la discoteca Pachá, y presentó cócteles jugones como el Pornstar o el Espresso Martini, y todo fue como la seda, pero también llegó Dubái.

“Dubái es un poco ahora el centro del mundo”, nos explicaba Giannotti en nuestra conversación, a principios de febrero, antes de que el golfo Pérsico se convirtiera en noticia no por sus cócteles, sino por la guerra de Estados Unidos e Irán. Allí el perfil de cliente cambia y, aunque hay margen para el alcohol, no valían las mismas fórmulas que en Barcelona.

“Llegamos con la misma carta y pensábamos que debíamos llegar con lo mejor que teníamos”, rememora sobre aquel despegue con “sabores más complejos y más peculiares”, hasta que Shelton, su hombre allí le dijo: “Mira, Giacomo, este cóctel aquí no gusta”.

El libro de Paradiso es una recopilación de recetas y vivencias de esta primera década de la coctelería.

Se rompieron la cabeza, claro, pensando cómo no podía replicarse el éxito y tuvieron que abrir la mano. “Volvimos a cócteles más sencillos, con menos ingredientes, apostando mucho por lo dulce y lo afrutado, con dos o tres ingredientes; no con los siete u ocho que hacemos aquí”. Y funcionó, claro.

Mientras tanto, aunque parezca mentira, Giacomo, como si de un shaker se tratara, sigue agitando su cabeza para ver qué más puede salir de aquí. Ya no hablamos solo de cócteles, sino de no perder el foco en lo que debe ser un bar: “Para mí, es hospitalidad, y eso lo aprendí de mis padres”.

Camarero, hostelero y líder sectorial

“Por muy top que sea la coctelería, sigue siendo un bar y es un espacio donde la gente viene a desconectar y a divertirse, pero también a que les trates bien”, enfatiza. “Tenemos una responsabilidad”, considera, “hacia el cliente y hacia el trabajador”. Por eso, cuando uno entra en Paradiso, ve cómo hay un ascendente en torno a Giannotti que, más que jefe, es líder. “No puedes montar un bar para tratar bien al cliente y no tratar bien a tus trabajadores”, insiste.

Entre amistades, trabajadores y familia, los conceptos fluyen en el discurso de un Giannotti que, ademas, ha estrenado libro en 2026 para soplar las velas del décimo aniversario. También a ser impulsor de una cita que ya se consolida en Barcelona como es Barcelona Cocktail Fest, una auténtica locura que en 2026 celebra su quinta edición dentro de Palo Alto Market y que no tiene comparación a nada en España.

El Barcelona Cocktail Fest de 2025. ©Mayuka - Tiago Maya.

“Pensamos: por qué no”, narra entre sonrisas un Giacomo que alumbró un festival abierto al público donde reúne a 10 de las mejores coctelerías del mundo que, durante dos días, sirven algunos de sus tragos estrella y, además, dan margen a charlas y ponencias sectoriales. Bartenders venidos de Seúl, Londres, Nueva York, Tokio, París, Hong Kong o Madrid… Juntos en un mismo recinto y a precios populares coexisten en otro de esos desvelos de Giacomo.

Los responsables del Panda & Sons, de Edimburgo, en el Barcelona Cocktail Fest de 2025. ©Mayuka - Tiago Maya.

Sobre su décimo aniversario, toca hacer preguntas lógicas: ¿dónde se ve Giacomo Giannotti en el futuro y qué le gustaría que la gente recordase de Paradiso? “Me gustaría que Paradiso fuera un modelo de bar”, comenta tras reflexionar unos segundos. No lo dice, precisamente, pensando en una escuela o en un formato. Tampoco en cómo cree que debe ser físicamente una coctelería.

“Me refiero más a un modelo para que la gente joven que se quiera acercar al hospitality, a la hostelería y que, como yo cuando era joven, vean que es una profesión de futuro, con buen rollo y con buen ambiente”, cree mientras afirma con rotundidad: “La hostelería puede dar aún un paso más allá y hacer que la gente viva bien del trabajo”. 

El coctelero Hampus Thunholm, de la coctelería Röda Huset de Estocolmo. ©Mayuka - Tiago Maya.

Y lo dice un bartender que, insiste, cree todavía en la magia de la profesión. “Tú puedes tener prebatches en el bar, pero no puedes solo servirlo y ya; para eso, la gente se queda en tu casa”, explica. “Puedes darle un toque, pero detrás tiene que haber una persona, una sonrisa y tienes que transmitir”, razona sobre también las que cree en los motivos del éxito de Paradiso.

“¿Te imaginas un tres estrellas Michelin que da 500 cubiertos?”, pregunta. Pues eso, cree Giacomo, es Paradiso trasladado al cóctel, siendo capaces de vender 700 tragos por jornada y el secreto, sin pócimas secretas, es sencillo: “tienes que dar calidad y nivel, pero con hospitalidad para que la gente siempre quiera venir”. 

Imágenes | ©Mayuka - Tiago Maya

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