
El proyecto, desarrollado por una investigadora en Estambul, incorpora semillas y materiales naturales que permiten que crezca la vegetación
Las grietas y desperfectos de los edificios suelen ser un problema que hay que reparar. Sin embargo, la diseñadora e investigadora Yasemin Keyif, de la Universidad de Bahçeşehir de Estambul, ha planteado una posibilidad muy diferente: aprovechar esos huecos para introducir vegetación en las ciudades mediante una especie de pegatina biodegradable.
El proyecto, denominado Green Anarchy, propone colocar sobre las zonas dañadas de las fachadas una pieza fabricada con materiales orgánicos que contiene semillas en su interior. Al recibir humedad, estas pueden germinar y utilizar las propias irregularidades del muro como soporte para desarrollarse.
Una pegatina hecha con materiales naturales
El material está elaborado a partir de una combinación de pasta de papel, turba de coco, perlita y semillas, sin recurrir a una estructura plástica convencional. Para conseguir que permanezca adherido a ladrillos y superficies de mampostería se utiliza además una mezcla de goma arábiga, metilcelulosa y glicerina.
Una pasta maleable
Su aplicación está pensada para ser sencilla. La pieza se humedece, se adapta con las manos a la forma de la grieta y posteriormente se presiona contra la pared. Una vez colocada, la humedad favorece la germinación y las raíces encuentran espacio en los huecos existentes en la superficie.
La propuesta resulta especialmente llamativa porque no intenta ocultar las pequeñas imperfecciones de los edificios, sino utilizarlas. Cuanto más irregular es la superficie, mayor puede ser el espacio disponible para que el compuesto se adhiera y la vegetación encuentre puntos donde asentarse.
El proyecto se ha estudiado tomando como referencia Karaköy, uno de los barrios históricos y más densamente construidos de Estambul. Allí, Keyif analizó diferentes grados de deterioro de las fachadas, desde pequeñas fisuras superficiales hasta daños de mayor entidad.
La intención de este adhesivo no es sustituir una reparación necesaria ni convertir cualquier grieta en un jardín. El trabajo se plantea como una investigación sobre cómo integrar pequeñas formas de vegetación y biodiversidad en superficies urbanas que normalmente permanecen desaprovechadas.
Además de plantas, estos pequeños espacios podrían contribuir a crear puntos de apoyo para otros organismos que ya habitan las ciudades, como insectos o musgos. La idea parte precisamente de observar cómo la naturaleza encuentra espontáneamente espacio en rincones, juntas y pequeñas cavidades de los edificios.
Según la revista especializada Yangko Design, Green Anarchy se presentó en UNFOLD 2026, una exposición organizada por Domus Academy durante la Semana del Diseño de Milán. Se trata, por tanto, de un proyecto experimental y académico y no de una iniciativa implantada por las autoridades turcas ni de un producto comercial disponible de forma generalizada.
La propuesta abre, en cualquier caso, una curiosa vía para imaginar los jardines verticales del futuro: en lugar de instalar grandes estructuras sobre las fachadas, pequeñas piezas biodegradables podrían aprovechar algunos de los huecos de la propia ciudad para introducir vegetación allí donde antes solo había una pared deteriorada.
Fotos | En Pexels: Ekaterina Belinskaya, Magda Ehlers
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