
Con mucho sol, riegos bien medidos y una poda en el momento adecuado, esta trepadora puede llenar de flores y perfume jardines, terrazas y balcones durante meses
El jazmín común (Jasminum officinale) es una de las plantas trepadoras más apreciadas del verano. Sus pequeñas flores blancas, muy perfumadas, pueden cubrir pérgolas, muros o celosías durante buena parte de la temporada cálida, siempre que reciba los cuidados adecuados, dando una maravillosa sombra.
Pese a su apariencia de delicadez, esta especie destaca por su resistencia y por ofrecer una floración muy prolongada cuando se cultiva en las condiciones adecuadas.
Aunque se trata de una planta de mantenimiento sencillo, el calor del verano obliga a prestar atención al riego, la exposición solar y el abonado para que continúe produciendo flores hasta bien entrado el otoño.
Mucho sol, pero con un suelo húmedo
El jazmín común necesita una ubicación luminosa para florecer con intensidad. Lo ideal es plantarlo a pleno sol o, en las zonas con veranos especialmente calurosos, donde reciba algo de sombra durante las horas centrales del día.
También conviene cultivarlo en un suelo fértil, rico en materia orgánica y con un buen drenaje. Aunque agradece una humedad constante durante la época de crecimiento, sus raíces no toleran el encharcamiento.
El riego cambia durante los meses de calor
En verano es recomendable aumentar la frecuencia de los riegos para evitar que el sustrato llegue a secarse por completo, especialmente si la planta está cultivada en maceta. Sin embargo, siempre es preferible regar a fondo y dejar que el agua drene correctamente antes que mantener la tierra constantemente empapada.
Como truco adicional, un acolchado alrededor de la base también ayuda a conservar la humedad y a proteger las raíces frente a las altas temperaturas, especialmente las que azotan España en las últimas semanas.
Abono para prolongar la floración
Durante la primavera y el verano, el jazmín agradece un aporte periódico de fertilizante para plantas con flor. Este extra de nutrientes favorece la aparición de nuevos capullos y permite mantener la floración durante más tiempo.
Cuándo podarlo
La poda debe realizarse una vez finaliza la floración principal. El objetivo es eliminar ramas secas o desordenadas y estimular el crecimiento de nuevos brotes que florecerán la temporada siguiente. Una poda excesiva durante el verano podría reducir la cantidad de flores.
Si se cultiva en maceta, también conviene trasplantarlo cada dos años aproximadamente para renovar el sustrato y asegurar que las raíces dispongan del espacio suficiente para seguir desarrollándose.
En Pexels: Quang Nguyen Vinh y Jnfr Lopez.
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