El cuidado que necesitan tus rosales en los últimos días del verano para seguir dando flores

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Septiembre puede llegar con temperaturas todavía muy altas y los rosales continúan activos. Retirar las flores marchitas, ajustar el riego y evitar una poda excesiva ayuda a prolongar su floración

Joana Costa

Editor

El calendario dice que el verano está llegando a su fin, pero las altas temperaturas todavía pueden acompañarnos durante buena parte de septiembre. Para los rosales, estas semanas son un periodo particular: algunas variedades siguen produciendo flores y nuevos capullos mientras soportan un calor que mantiene elevadas sus necesidades de agua.

Precisamente por eso, no conviene dar por terminada la temporada de floración demasiado pronto. Los rosales reflorecientes pueden ofrecer nuevas rosas al final del verano e incluso durante el comienzo del otoño si las condiciones son favorables y reciben los cuidados adecuados.

Uno de los gestos más sencillos consiste en retirar las rosas a medida que se marchitan. En las variedades que vuelven a florecer eliminar las flores pasadas evita que la planta dedique innecesariamente recursos a formar frutos y permite mantenerla centrada en su crecimiento y en posibles nuevas floraciones.

Limpieza ligera

Eso no significa realizar ahora una poda intensa. En estas últimas jornadas cálidas resulta más apropiado limitarse a una limpieza ligera, retirando flores marchitas y ramas claramente secas, dañadas o enfermas. Las podas más importantes deben reservarse para el momento adecuado según el tipo de rosal y el clima de cada zona.

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Uno de los errores puede ser asociar automáticamente septiembre con temperaturas más bajas y reducir el agua demasiado pronto. Si continúa haciendo mucho calor, el suelo y especialmente las macetas pueden seguir secándose con rapidez. Es obvio que el riego debe adaptarse a las condiciones reales y no únicamente a la época del año.

En general, resulta preferible regar bien y en profundidad cuando el rosal lo necesita en lugar de aportar pequeñas cantidades de agua constantemente. Conviene dirigir el agua hacia la tierra y evitar mantener las hojas mojadas de manera innecesaria. En maceta habrá que prestar todavía más atención, porque el sustrato pierde humedad mucho antes que el suelo del jardín.

Un recurso especialmente útil durante estas últimas semanas de calor es el acolchado. Una capa de material orgánico alrededor de la planta ayuda a conservar la humedad del suelo y protege las raíces frente a las temperaturas elevadas. Eso sí, es recomendable no acumularlo directamente contra los tallos.

También es buen momento para observar hojas y brotes. El calor de final de verano no impide que puedan aparecer pulgones, ácaros, manchas u otros problemas, por lo que revisar periódicamente la planta permite detectarlos antes de que se extiendan.

Así, durante estas últimas jornadas de verano, el objetivo no debería ser preparar precipitadamente el rosal para el frío, sino acompañarlo mientras continúe el calor

Fotos | En Pexels: Frank Lv_ y Gosia K.

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