
El exceso de riego es uno de los errores que pueden perjudicar a esta popular planta mediterránea
La buganvilla es una de las plantas más reconocibles de balcones, terrazas y jardines mediterráneos. Sus intensas brácteas rosas, moradas, blancas o anaranjadas pueden cubrir muros enteros durante los meses cálidos, pero para conseguir una floración abundante hay un aspecto de sus cuidados que conviene vigilar especialmente: el agua.
Desde Pur Plant, especialistas en plantas y jardinería que divulgan consejos también a través de TikTok, insisten en una idea importante: la buganvilla no necesita mantener el sustrato constantemente húmedo. De hecho, tratarla como una especie que necesita agua continua puede terminar perjudicándola.
La explicación está en las características de la propia planta. La buganvilla está bien adaptada al calor, el sol y periodos relativamente secos, por lo que necesita que el sustrato tenga tiempo para perder parte de su humedad antes del siguiente riego. Los expertos de Pur Plant recomiendan precisamente dejarlo secar parcialmente entre un aporte de agua y otro.
Riegos más frecuentes en maceta
Ahora bien, esto no significa abandonarla durante semanas sin agua. En primavera y verano, especialmente cuando se encuentra en una maceta expuesta a muchas horas de sol, necesitará riegos más frecuentes. La cantidad y periodicidad dependerán de factores como la temperatura, el tamaño del recipiente o la exposición.
El problema aparece cuando se mantiene la tierra permanentemente mojada. El exceso de agua puede favorecer problemas en las raíces y provocar pérdida de hojas, por lo que resulta más útil comprobar el estado del sustrato que seguir automáticamente un calendario fijo de riego.
El sol es igual de importante
El otro gran secreto para conseguir una buganvilla espectacular está en su ubicación. Es una planta que demanda mucha luz y Pur Plant aconseja proporcionarle entre seis y ocho horas de sol directo al día para favorecer una floración abundante. En semisombra puede sobrevivir, pero probablemente desarrollará más vegetación y menos color.
También es fundamental contar con un sustrato ligero y con buen drenaje. Una tierra demasiado compacta puede retener el agua durante demasiado tiempo. En maceta, además, es especialmente importante que el recipiente disponga de agujeros que permitan evacuar el sobrante después del riego.
Menos agua con menos calor
Con la llegada del frío, las necesidades cambian. Durante el invierno la buganvilla reduce su actividad y, por tanto, también necesita menos agua. Mantener durante estos meses la misma frecuencia de riego del verano puede hacer que el sustrato permanezca húmedo demasiado tiempo.
Así, para mantener una buganvilla sana no se trata de regar mucho, sino de regar cuando realmente lo necesita. Mucho sol, un drenaje eficaz y cierto tiempo entre riegos forman una combinación mucho más adecuada que intentar conservar siempre húmeda la tierra. Una pequeña diferencia que puede resultar decisiva para disfrutar de una planta vigorosa y con una floración mucho más vistosa.
Fotos | Engin Akyurt
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