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Esta hierba aromática es maravillosa, pero también el peor enemigo de tu huerto si la plantas con las demás

Aunque sea muy agradable, conviene darle un espacio propio para que no se convierta en invasora

Jaime de las Heras

Editor Senior

El concepto de que "mala hierba nunca muere" no es precisamente nuevo y, aunque parezca mentira, hay algunas malas hierbas que pueden ser muy útiles en nuestros jardines y recetas. Sin embargo, a tenor del resultado final, plantarlas puede ser un error.

Pocas hierbas resultan tan agradecidas como la menta. Perfuma bebidas, alegra ensaladas, combina con postres y aporta ese punto fresco que tanto apetece cuando llega el calor. Además, no suele exigir demasiados cuidados. Crece con facilidad, resiste bien y puede atraer polinizadores como abejas y mariposas, al tiempo que ayuda a mantener lejos a algunos insectos molestos. 

Con esas credenciales, parece una candidata perfecta para cualquier huerto doméstico. Pero conviene pensarlo dos veces antes de ponerla directamente en la tierra junto al resto de cultivos. Según explican los expertos consultados en el reportaje original, su vigor puede convertirla en una planta muy invasiva.

La menta: la planta donde no es oro todo lo que reluce

Ese es precisamente su gran problema. Aquello que la hace tan cómoda para principiantes también puede volverla difícil de controlar. Muchas variedades de menta se extienden mediante tallos subterráneos, conocidos como rizomas, que avanzan bajo el suelo sin que apenas se note al principio. 

Cuando el jardinero se da cuenta, la planta ya ha ocupado mucho más espacio del previsto. Puede alcanzar cerca de medio metro de altura en una sola temporada y expandirse con rapidez hacia los laterales. Incluso un pequeño fragmento de raíz o tallo puede agarrar y dar lugar a una nueva mata.

En un huerto compartido, esa conducta tiene consecuencias. La menta compite por agua, nutrientes y espacio con otras plantas más delicadas. Poco a poco, puede arrinconar hortalizas, flores y hierbas aromáticas que necesitan su propio terreno para desarrollarse. 

También reduce la diversidad del jardín, porque tiende a colonizar la zona donde se instala. Una vez que se ha asentado, retirarla por completo no siempre es sencillo. Arrancar la parte visible no basta si quedan restos bajo tierra. De ahí que muchos especialistas recomienden no plantarla libremente en bancales o parterres.

Cómo plantar menta para que no arruine tu jardín

Esto no significa que haya que renunciar a ella. La clave está en cultivarla con límites claros. Macetas y contenedores son la mejor solución para disfrutar de sus hojas sin que invada el resto del huerto. Una opción práctica consiste en colocar la menta en una maceta y, después, introducir esa maceta dentro de un recipiente mayor o en una zona controlada. 

Así se frena la expansión de las raíces. También conviene girar el tiesto de vez en cuando para evitar que las raíces escapen por los agujeros de drenaje. Los recipientes de plástico pueden ser útiles, porque retienen mejor la humedad y resultan más fáciles de mover que los de barro.

Para empezar, no hace falta comprar una planta grande. La menta crece deprisa. Basta con un ejemplar pequeño y una maceta de unos 30 o 35 centímetros de diámetro, con sustrato ligero y buen drenaje. Después de plantarla, hay que regarla bien y repetir el riego cuando la superficie del sustrato se note seca. 

No suele necesitar tanta agua como otras plantas, pero tampoco conviene dejarla sufrir en exceso. En terrazas, patios o alféizares puede vivir perfectamente en una sola maceta. En un huerto, es mejor mantenerla siempre confinada.

Ojo con la poda

La cosecha regular ayuda a controlar su crecimiento. Lo ideal es cortar los tallos más altos justo por encima de un nudo, en lugar de arrancar hojas sueltas. Así, la planta se mantiene más compacta y produce brotes nuevos. También hay que tener cuidado con los restos de poda. 

Tirarlos al compost puede parecer inofensivo, pero un trozo de menta puede enraizar y multiplicar el problema. Una vez recolectada, se conserva bien en la nevera dentro de un vaso con un poco de agua fría y cubierta de forma ligera. 

Imágenes | Imagen de jcomp en Magnific / Photo by Thibault Luycx / Photo by    www.kaboompics.com 

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