
Manzanos, perales y algunos rosales pueden necesitar atención al final del otoño, pero la caída de las hojas no es un permiso automático para pasar las tijeras por todo el jardín
Con noviembre llega cierta tentación de dejar el jardín recogido: retirar hojas, cortar ramas que sobresalen y poner orden antes del invierno. Sin embargo, la poda otoñal depende de la especie, del clima y del estado de la planta.
Un recorte oportuno puede mejorar su estructura, mientras que uno precipitado puede eliminar futuras flores o abrir heridas en la planta una época poco adecuada.
Manzanos y perales
Los manzanos y perales cultivados como árboles independientes son candidatos a la poda durante las semanas de reposo. Según la Royal Horticultural Society, esta poda debe realizarse después de la caída foliar y antes de que se reactive el crecimiento.
Así, su calendario orientativo abarca de noviembre a principios de marzo, pero en zonas templadas puede ser necesario esperar si el árbol todavía conserva las hojas y sigue activo.
En estos frutales, el objetivo es mantener una copa con ramas bien distribuidas que permita entrar luz y aire. Conviene identificar primero las ramas dañadas, secas o que se cruzan, en lugar de acortar todas las puntas por igual. La técnica también depende de la edad y de cómo esté formado el ejemplar: un árbol joven no necesita la misma intervención que otro adulto.
Si el manzano o el peral lleva años sin podarse, el inicio de este mes tampoco obliga a resolverlo todo en un solo día. Recuperar ejemplares viejos o muy crecidos puede exigir repartir el trabajo entre varios inviernos. De hecho, una intervención excesiva puede provocar una respuesta de crecimiento vigoroso que complique después el mantenimiento.
Por su parte, los cerezos y ciruelos merecen una precaución especial: no deben incluirse en la misma sesión de poda invernal que manzanos y perales. En estos casos, hay que evitar los cortes de otoño e invierno en estos Prunus por su vulnerabilidad al plateado foliar, una enfermedad fúngica.
En los bancales del huerto, mientras tanto, muchas tareas consisten en retirar cultivos agotados, recoger tutores o eliminar hojas deterioradas, más que en podar.
Fotos | Pexels/Gustavo Fring y Pexels/Maria Turkmani
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