Las legumbres secas

Cuando hablamos de comida sana, nombramos al pescado, la carne o la cantidad de huevos aconsejables para tener una dieta de calidad, pero pocas veces nos acordamos de las legumbres secas, que contienen un gran valor proteínico y con las que podemos elaborar infinidad de platos, por no hablar de su bajo coste y de fácil preparación.

Daremos algunos ejemplos: los garbanzos necesitan un remojo de 8 a 12 horas (los más duros), un tiempo de cocción de 3 horas aproximadamente y potencian mucho su sabor con ajo, apio y romero, los podemos encontrar secos o reducidos a harina. Los guisantes secos precisan de un remojo de 12 horas y sin piel de 4 a 5, la cocción estaría en 1 hora y 30 minutos y sólo van bien para sopas y cremas.

Las habas secas necesitan unas 18 horas y sin piel unas 8 en remojo, la cocción debe ser de 3 a 4 horas enteras y de 2 sin piel, son muy ricas en hidratos de carbono. Las judías pintas necesitan un remojo de 12 horas, unas 2 a 3 de cocción y cogen más sabor con laurel y vino tinto, aguantan muy bien las cocciones prolongadas. Las fabes para realizar una buena fabada asturiana, necesitan 12 horas de remojo y 2 a 3 de cocción, con un poco de tomillo, ajo y cebolla tiene más sabor. Las judías blancas deberemos remojarlas en agua tibia, por la dureza de su piel, durante 8 horas y 2 a 3 de cocción y tendrán más sabor con cebolla y guindilla. Las lentejas rubias castellanas precisan de un remojo de 3 a 6 horas (las más grandes) y una cocción de 30 a 50 minutos y nunca prepararlas en cacerolas de aluminio ya que las ennegrecen. Las lentejas rápidas no necesitan remojo, conservan mejor los nutrientes y se mantienen perfectamente “al dente”, la cocción estaría entre los 30 a 40 minutos. Las lentejas pardinas, ideales para menestras y purés que resulten especialmente cremosos, necesitan unos 20 a 30 minutos de cocción, combinan muy bien con el comino y la nuez moscada y no necesitan remojo

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