El vapor, la humedad y el uso diario convierten ciertas zonas en focos de suciedad que requieren atención extra
El baño suele dar una falsa sensación de limpieza. Se friega con regularidad, huele a productos desinfectantes y visualmente parece en orden. Sin embargo, es una de las estancias donde más bacterias se concentran, precisamente por la combinación constante de humedad, vapor y cambios de temperatura.
Durante el invierno, este efecto se intensifica. Se ventila menos, el ambiente se mantiene húmedo durante más tiempo y el uso diario se concentra en pocas horas. Todo ello crea un entorno ideal para que los gérmenes se instalen en superficies que a menudo pasan desapercibidas.
Por eso, más allá de la limpieza general, conviene identificar qué puntos necesitan una atención extra. No son siempre los más visibles, pero sí los que más contacto y acumulación registran.
El pomo de la puerta
El primero es el pomo de la puerta. Se toca varias veces al día, a menudo con las manos húmedas, sucias, o sin lavar, y rara vez se limpia de forma específica. Es uno de los grandes transmisores de bacterias dentro del baño.
Interruptores y tiradores
Muy cerca están los interruptores de la luz. El uso constante y la ausencia de una limpieza regular hacen que acumulen restos invisibles. Una pasada periódica con un paño ligeramente humedecido marca la diferencia.
Juntas de la ducha
Las juntas de la ducha son otro foco habitual. Entre el jabón, la cal y el vapor, se crea un entorno perfecto para hongos y bacterias. Cepillarlas una vez por semana ayuda a prevenir manchas oscuras y mantiene el baño más higiénico.
Vaso de los cepillos
El portacepillos merece una mención aparte. La humedad que se queda en su interior favorece la proliferación bacteriana. Vaciarlo, lavarlo con agua caliente y jabón y secarlo bien evita que se convierta en un punto crítico.
Mampara y cortina
La cortina de ducha o la mampara también acumulan suciedad más de lo que aparentan. Los restos de jabón y minerales, pero también la suciedad corporal se adhieren con facilidad y, si no se limpian con regularidad, acaban formando manchas difíciles de eliminar.
La grifería
También, los grifos concentran cal, restos de jabón y humedad constante. Aunque brillen por fuera, conviene limpiarlos con frecuencia, también en sus partes menos visibles, para eliminar bacterias y mantener el metal en buen estado.
Prestar atención a estas cinco superficies permite una limpieza más eficaz y consciente. No se trata de limpiar más, sino de limpiar mejor para mantener el baño en buenas condiciones durante todo el invierno.
Fotos | Pexels/Karola G y Pexels/Bingqian Li
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