Más higiene, menos residuos y un cambio de hábitos silencioso son las claves del uso de este tipo de soluciones
El paño de cocina tradicional está perdiendo protagonismo en muchos hogares. No por moda, sino por una cuestión práctica: retiene humedad, bacterias y olores con demasiada facilidad.
La alternativa que se impone son las bayetas reutilizables de secado rápido, fabricadas con fibras técnicas o materiales vegetales como la celulosa y el algodón reciclado. Se secan antes y no acumulan mal olor.
A diferencia del paño clásico, estas bayetas pueden lavarse a altas temperaturas sin deformarse, lo que mejora la higiene diaria, especialmente en superficies donde se manipulan alimentos.
Más versatilidad
Otro punto a favor es su versatilidad. Sirven tanto para secar como para limpiar encimeras, electrodomésticos o mesas, reduciendo el número de trapos distintos en la cocina.
En términos de sostenibilidad, el cambio también suma. Al ser reutilizables durante meses, sustituyen a rollos de papel de un solo uso y reducen residuos sin esfuerzo consciente.
Muchos modelos incorporan propiedades antibacterianas naturales o tejidos que dificultan la proliferación de gérmenes, algo especialmente valorado en espacios húmedos.
El gesto es pequeño, pero el impacto acumulado se nota en menos olores, menos lavados improvisados y una cocina más ordenada. Como suele ocurrir con estos cambios, una vez se prueba, cuesta volver atrás.
Fotos | Pexels y Amazon
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