Los errores que cometemos al ventilar la casa en invierno que hacen gastar más calefacción sin darnos cuenta

Pequeños hábitos mal planteados provocan pérdidas de calor que pueden evitarse con un poco de atención

Joana Costa

Editor

Ventilar la casa es fundamental incluso en invierno, pero hacerlo de forma incorrecta puede acabar disparando el consumo de calefacción sin que apenas se note hasta que llega el cargo en cuenta. 

Claramente, renovar el aire es necesario para evitar humedad, malos olores y ambientes cargados, pero no todo vale cuando las temperaturas exteriores son bajas.

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En los meses fríos, cada gesto cuenta y cómo y cuando se hace, también. Abrir ventanas sin una estrategia clara provoca pérdidas de calor que luego cuestan mucho revertir, obligando a la calefacción a trabajar más tiempo y con mayor intensidad. 

Rutinas diarias

Muchos de estos errores se repiten por inercia, como parte de la rutina diaria, sin ser conscientes de su impacto energético. Ajustar pequeños hábitos puede marcar una diferencia notable tanto en el confort térmico como en la factura a final de mes.

Apagar la calefacción

Uno de los fallos más comunes es ventilar con la calefacción encendida. Aunque se haga durante pocos minutos, ese aire caliente que se escapa es energía perdida. Lo recomendable es apagar la calefacción antes de abrir las ventanas y volver a encenderla una vez cerradas.

Diez minutos bastan

El segundo error es mantener las ventanas abiertas durante demasiado tiempo. En invierno no hace falta ventilar durante media hora: con cinco o diez minutos es suficiente para renovar el aire por completo. Más tiempo solo enfría paredes, suelos y muebles, lo que retrasa la recuperación del calor.

Ventilar por estancias

Otro error habitual es abrir todas las ventanas de la casa a la vez. Esto genera corrientes cruzadas que enfrían rápidamente toda la vivienda. Es más eficaz ventilar por estancias, cerrando una habitación antes de pasar a la siguiente.

Dejar las puertas interiores abiertas mientras se ventila también juega en contra. El aire frío se desplaza con facilidad de una habitación a otra, extendiendo la pérdida de calor y obligando al sistema de calefacción a compensar en más espacios.

Otra alternativa es crear corrientes, como se recomienda en ocasiones, pero en este caso, el tiempo de ventilado tiene que ser muy breve para limitarse, estrictamente, a la generación de corrientes que se lleven, en muy pocos minutos, el aire viciado.

Horas inadecuadas

Ventilar a horas inadecuadas es otro fallo frecuente. Abrir ventanas a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando la temperatura exterior es más baja, incrementa el contraste térmico. Siempre que sea posible, es mejor hacerlo a mediodía, cuando el aire es más templado y, si hay sol, la pérdida de calor es menor. No se trata de enfriar, se trata de soltar el aire sucio.

No olvidar estancias clave

Un error menos evidente es olvidar zonas como baños y cocinas. Si no se ventilan correctamente y de forma breve tras su uso, se acumula humedad que obliga a ventilar más tiempo después, enfriando innecesariamente la casa.

Corregir estos pequeños hábitos permite mantener el aire limpio sin sacrificar el confort térmico. Ventilar bien en invierno no significa pasar frío, sino hacerlo de forma eficiente para no gastar más calefacción de la necesaria.

Fotos | Pexels

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