
Los sistemas que permiten liberar las puertas y los cristales con tratamiento antical pueden simplificar el mantenimiento diario
Elegir una mampara de ducha únicamente por su aspecto puede acabar pasando factura cada vez que toca limpiar el baño. El diseño importa, pero determinados elementos pueden hacer que retirar restos de jabón, gotas de agua y depósitos de cal resulte mucho más cómodo y sencillo, así que sí: hay que considerar también la practicidad en esta clase de elementos.
Uno de ellos son los sistemas de liberación de las puertas. Este mecanismo permite desacoplar temporalmente determinadas hojas, especialmente en mamparas correderas, para acceder a zonas que de otro modo quedan prácticamente escondidas entre perfiles y cristales, y emborronadas para siempre.
Vidrios con tratamiento antical
También existen mamparas cuyos vidrios incorporan tratamientos antical. Su objetivo es dificultar que las gotas de agua y los minerales se adhieran con tanta facilidad a la superficie, lo que ayuda a reducir las marcas y simplifica la limpieza habitual.
Menos perfiles es menos trabajo
La perfilería es otro aspecto que merece atención. Cuantos más raíles, juntas y recovecos tenga la estructura, más puntos habrá en los que puedan acumularse humedad, jabón y suciedad. Los diseños más sencillos pueden facilitar considerablemente el mantenimiento. Aquí va a la perfección el lema de que menos es más.
El sistema de apertura debe escogerse, además, teniendo en cuenta las dimensiones del cuarto de baño. Las puertas correderas permiten aprovechar espacios reducidos, mientras que las abatibles necesitan una zona libre suficiente para poder abrirse cómodamente.
No existe, por tanto, una mampara adecuada para todos los baños. También hay que valorar quién va a utilizarla. La facilidad de acceso cobra especial importancia en viviendas con niños, personas mayores o usuarios con movilidad reducida.
La distribución, clave
La propia distribución de la ducha determina igualmente el modelo necesario. Dependiendo de su ubicación, puede ser necesario cerrar uno, dos o incluso tres lados mediante combinaciones de paneles fijos y puertas móviles.
En baños abuhardillados, con paredes irregulares o distribuciones poco convencionales, las soluciones estándar pueden no encajar correctamente. En estos casos, una mampara realizada a medida permite adaptar tanto el cristal como los sistemas de apertura al espacio disponible.
En cualquier caso, pensar en la limpieza antes de comprarla puede evitar bastante trabajo después. Un cristal espectacular pierde parte de su encanto cuando para llegar a una esquina hay que convertirse, cada semana, en un habilidoso contorsionista.
Fotos | En Pexels: Kambopics y Gustavo Fring
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