Usarlo en horas valle reduce la factura eléctrica y evita concentrar el consumo en los momentos más caros del día
Algunos gestos domésticos que parecen insignificantes, como pulsar el botón del lavavajillas después de cenar. Sin embargo, el momento exacto en que se pone en marcha puede marcar la diferencia en la factura eléctrica a final de mes. No se trata de magia, sino de tarifas y de cómo funciona la red.
Muchas compañías eléctricas, y todas las que aplican la tarifa regulada, aplican precios distintos según la franja horaria. Durante las llamadas horas punta (cuando la demanda es más alta) el kilovatio hora suele ser más caro. En cambio, en las horas valle, generalmente por la noche o a primera hora de la mañana, el coste baja.
Inicio en diferido
Con el escaso ruido que generan los lavavajillas, un electrodoméstico que es silencioso, este gesto es tan sencillo como utilizar la función de inicio diferido para que el lavavajillas funcione en horas de menor demanda, sin hacer nada extra.
El impacto puede ser notable. En algunos planes con discriminación horaria, el precio por kWh en horario valle puede llegar a ser varias inferior al de las horas punta, lo que significa que poner el lavavajillas por la noche puede suponer un ahorro mensual sin necesidad de cambiar hábitos, solo ajustando el horario.
Menos calor
Además del coste, hay otro factor a tener en cuenta: el calor. En verano, hacer funcionar el lavavajillas por la noche ayuda a no añadir más temperatura a la cocina en pleno día, algo que puede aliviar también el trabajo del aire acondicionado.
La lógica es sencilla: consultar las condiciones de la compañía eléctrica, revisar las franjas horarias del contrato y adaptar el uso de los grandes electrodomésticos. Lo mismo se aplica a la lavadora o la secadora, que también concentran un consumo elevado, aunque la lavadora es, evidentemente, mucho más ruidosa por la noche en su fase de centrifugado.
Eso sí, conviene recordar una recomendación básica de seguridad: los electrodomésticos deben utilizarse cuando haya alguien en casa. Si no encaja hacerlo de noche, una alternativa es programarlo a primerísima hora de la mañana antes de salir de casa.
Ciertamente, no se trata de vivir pendiente del reloj, sino de conocer cómo se estructura el precio de la electricidad. Algo tan sencillo como evitar las horas punta y aprovechar las valle es un ajuste pequeño que, acumulado mes tras mes, puede notarse en la factura sin renunciar a la comodidad.
Fotos | Pexels
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