
Con ingredientes habituales es posible eliminar manchas y malos olores sin recurrir a tratamientos profesionales, siempre que se utilicen correctamente
En medio de una moda que vuelve a poner el tapizado en el punto de mira, las sillas tapizadas en tela aportan calidez y comodidad, pero también acumulan polvo, restos de comida, manchas y olores con el paso del tiempo. Muchas personas evitan limpiarlas por miedo a dañar el tejido o dejar cercos, cuando en realidad existen métodos sencillos que permiten mantener la tapicería en buen estado.
Antes de aplicar cualquier producto, conviene aspirar toda la superficie para eliminar el polvo, las migas y otras partículas que puedan quedar entre las fibras. Este paso evita que la suciedad se extienda al humedecer la tela y facilita una limpieza más uniforme.
Espolvorearlo sobre la silla
Uno de los remedios más utilizados para el mantenimiento habitual es el bicarbonato de sodio. Basta con espolvorearlo sobre la silla, dejarlo actuar durante al menos 15 minutos, o incluso varias horas si hay malos olores, y retirarlo después con una aspiradora. Además de absorber parte de la suciedad superficial, ayuda a neutralizar los olores.
Si el problema es una mancha reciente, puede prepararse una mezcla con una parte de vinagre blanco y dos partes de agua tibia, añadiendo unas gotas de detergente neutro si es necesario.
Lo recomendable es humedecer ligeramente un paño limpio y dar pequeños toques sobre la zona afectada, sin empapar el tejido ni frotar con fuerza. Después, basta con retirar los restos con otro paño humedecido solo con agua y secar bien la superficie.
Para algunas manchas de alimentos también puede utilizarse una combinación de zumo de limón y sal, aunque este método solo es aconsejable en tejidos claros o resistentes, ya que el ácido cítrico puede alterar el color de determinadas telas.
No todas las manchas requieren el mismo tratamiento. Las de grasa, tinta, vino o café suelen necesitar productos específicos para evitar que penetren aún más en el tejido. Del mismo modo, conviene evitar el uso de lejía, limpiadores abrasivos o un exceso de agua, ya que pueden deteriorar la tapicería o dejar humedad en el acolchado.
Con una limpieza periódica y utilizando productos adecuados, las sillas de tela pueden conservar su aspecto durante muchos más años sin necesidad de recurrir a limpiezas profesionales.
Fotos | En Pexels: Max Vakhtbovych
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