Sopa de arroz con mejillones a la cúrcuma. Receta

Hace poco mi querido amigo Pepe, volvió de uno de sus viajes cargado de especias , yerbas y condimentos, de lugares lejanos, con aromas intensos y brillantes colores, que tuvo a bien obsequiarme, para enriquecer mi cocina, cosa que le agradezco enormemente.

Una de esas especias de precioso color y embriagante aroma, es la cúrcuma con la que he elaborado esta sopa de arroz con mejillones a la cúrcuma. Un plato increíblemente fácil de hacer, rápido y económico, además de sabroso y nutritivo, con ese toque exótico que aporta esta especia, con tantas propiedades medicinales, que es la cúrcuma.

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Los ingredientes

1 Kg de mejillones, 2 limones, 300 gr de arroz, 1 manojo de acelgas, 1 cucharadita de cúrcuma, 1 cebolleta, 1 tomate maduro, AOVE y sal.

La preparación de la sopa de arroz con mejillones a la cúrcuma

Limpiamos los mejillones, los ponemos en una cazuela con el zumo de los limones, tapamos y cocinamos a fuego muy lento, hasta que se abran, momento en el que los apartamos del fuego y reservamos.

Mientras lavamos y troceamos las acelgas y rallamos la cebolla y el tomate. En una cazuela honda, mareamos la cebolla rallada y el tomate con un chorreón de AOVE, mareamos unos minutos y añadimos las acelgas, mareamos unos minutos más y regamos con el caldito que han soltado los mejillones, dejamos que comience a hervir. Si vemos que es poco caldo, añadiremos agua o caldo de pescado.

En cuanto hierva, añadimos el arroz y la cúrcuma, dejamos cocer a fuego flojo 12-14 minutos. Si vemos que se queda seco, añadimos agua caliente (o caldo de pescado). Rectificamos de sal (cuidado, los mejillones aportan la suya, lo más probable es que no necesite más) y en cuanto el arroz esté en su punto apartamos y comemos.

Tiempo de elaboración | 20 minutos Dificultad | Fácil

La degustación

Esta receta de sopa de arroz con mejillones a la cúrcuma, es un plato ligero y reconfortante. Si os gusta le podéis añadir un toque picante, bien una guindilla o un espolvoreo de pimentón picante a la hora de hacer los mejillones, o bien un par de golpes de pimienta negra, recién molida, unos minutos antes de apartar del fuego.

En cualquier caso es conveniente que quede caldosito y comerlo muy caliente.

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