Un nuevo estudio advierte de que el efecto rebote tras dejar de tomar Ozempic es casi cuatro veces mayor que en las dietas normales

La investigación, publicada hoy en The British Medical Journal, muestra que la tasa promedio de recuperación de peso es de 0,4 kg/mes tras suspender el tratamiento

Miguel Ayuso Rejas

Director


Los medicamentos para perder peso basados en la semaglutida o GLP-1, como el popular Ozempic, están siendo utilizados ya por millones de personas en todo el mundo. 

Si bien hay múltiples investigaciones que avalan su validez para adelgazar (e incluso sus posibles beneficios cardiovasculares), otros estudios están señalando efectos adversos difíciles de comprobar en las fases de pruebas.

Una investigación publicada hoy por The British Medical Journal revela que abandonar el tratamiento con estos fármacos conlleva una recuperación de peso y la reversión de los efectos beneficiosos obtenidos sobre los marcadores de salud cardíaca y metabólica, como el colesterol alto y la presión arterial alta.

El estudio muestra que la tasa promedio de recuperación de peso es de 0,4 kg/mes después de suspender el tratamiento y apunta a que el peso y los marcadores de riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas pueden regresar a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

La investigación, liderada por investigadores de la Universidad de Oxford, también revela que la tasa de recuperación de peso después de dejar de tomar estos medicamentos es casi cuatro veces más rápida que después de realizar cambios reales en la dieta y la actividad física, independientemente de la cantidad de peso perdido durante el tratamiento.

Tomar Ozempic no basta

Aunque los medicamentos GLP-1 han transformado el tratamiento de la obesidad, se estima que aproximadamente la mitad de las personas dejan la medicación en un plazo de 12 meses, por lo que es importante comprender qué sucede con el peso corporal y los marcadores de riesgo de enfermedades como la diabetes y las cardiopatías tras suspender el tratamiento.

Los autores del estudio han revisado una treintena de registros y bases de datos ensayos clínicos y estudios observacionales, con casi 10.000 participantes, en los que se compararan los efectos de cualquier medicamento autorizado para la pérdida de peso en adultos con las intervenciones no farmacológicas para la pérdida de peso (programas conductuales de control de peso, que suelen incluir dieta y ejercicio) o placebo.

Aunque los estudios tenían un diseño diferente y variaban en calidad, los investigadores han podido evaluar el riesgo de sesgo utilizando diversas herramientas para llegar a la conclusión de que los participantes tratados con fármacos para bajar de peso recuperaron un promedio de 0,4 kg/mes tras suspender el tratamiento y se proyectó que recuperarían su peso previo al tratamiento en 1,7 años. Además, los marcadores de riesgo cardiometabólico regresan a los niveles previos al tratamiento en un plazo de 1,4 años tras suspender los fármacos.

La recuperación mensual de peso también fue más rápida tras el tratamiento con fármacos para bajar de peso que tras los programas de control de peso conductual (en 0,3 kg), independientemente de la pérdida de peso inicial.

“Esta evidencia sugiere que, a pesar de su éxito en lograr una pérdida de peso inicial, estos medicamentos por sí solos podrían no ser suficientes para el control del peso a largo plazo”, afirman los investigadores firmantes del estudio. “Esta evidencia desaconseja el uso a corto plazo de medicamentos para el control de peso, enfatiza la necesidad de más investigación sobre estrategias rentables para el control de peso a largo plazo y refuerza la importancia de la prevención primaria”.

En un artículo editorial publicado junto al estudio, la investigadora Qi Sun afirma: “Una alimentación y un estilo de vida saludables deben seguir siendo la base del tratamiento y el manejo de la obesidad, con medicamentos como los agonistas del receptor GLP-1 como complementos. Estas prácticas no solo ayudan a prevenir el aumento de peso excesivo, sino que también pueden generar numerosos beneficios para la salud que van más allá del control del peso”.

Sun advierte, además, de que la implantación masiva de estos medicamentos no debería conducir a la relajación de las políticas antiobesidad: “Se deben implementar medidas eficaces de salud pública, como impuestos a las bebidas azucaradas, un etiquetado claro de los alimentos y subsidios para frutas y verduras frescas, para facilitar la adherencia a la dieta y mejorar su calidad”.

Imágenes | Flickr (chemist4u)/Freepik

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