
Su impacto es modesto e insuficiente y puede dar resultados variables según cada organismo
Durante mucho tiempo se nos dijo que consumir muchos huevos y tocino podía aumentar los niveles de colesterol, o qué la ingesta de ultraprocesados es especialmente nocivo para los lípidos en sangre. Sin embargo, aunque la alimentación puede influir en nuestra salud decisivamente, la realidad es que la dieta sola no es suficiente para controlar el colesterol en nuestro cuerpo.
Una alimentación saludable es clave para proteger al organismo y para reducir o mantener a bajo control diferentes factores de riesgo, pero sobre los niveles de colesterol tiene un efecto limitado y modesto.
Las grasas que comemos poco afectan el colesterol
Al tener cifras de colesterol total elevado y especialmente de colesterol LDL o el llamado "malo" alto en sangre, lo primero que se hace es prestar atención a la alimentación. Sin embargo, un estudio que revisó 19 ensayos aleatorizados en personas que recibieron asesoramiento para modificar su alimentación y reducir el colesterol mostró que a los 6 meses o más, la reducción del colesterol total atribuible a los cambios en la dieta fue de sólo 5,3%, esto significa que la intervención en la dieta puede modificar el colesterol pero no de forma notoria como pensábamos.
En gran parte, las recomendaciones dietarias no producen grandes resultados por su incumplimiento, o porque la adherencia a las mismas es limitada.
Asimismo, una investigación que incluyó 40 estudios diferentes mostró que aumentar el colesterol ingerido con alimentos ricos en este lípido como por ejemplo la yema de huevo, la manteca, las carnes muy grasas u otros, eleva en promedio el colesterol total en unos 11 mg y el colesterol LDL en unos 6,7 mg, pero también aumenta el colesterol "bueno" o HDL.
De igual forma, no se observa una asociación estadísticamente significativa entre la ingesta de colesterol y enfermedades cardiovasculares, por lo que no se puede confirmar que una dieta rica en colesterol aumente el riesgo cardiovascular, sino que se necesitan más estudios rigurosos y bien diseñados al respecto.
Por otro lado, se sabe que no todas las personas responden de igual forma a una dieta idéntica, sino que la respuesta del colesterol sanguíneo a los cambios dietéticos puede ser muy diferente dependiendo de otros hábitos y sobre todo, de cómo metaboliza, absorbe y elimina el colesterol el organismo, algo que fue comprobado científicamente.
También se sabe que la conjunción de determinados alimentos, es decir, llevar a la práctica un patrón alimentario para reducir el colesterol puede ser más efectivo que la ingesta de alimentos aislados.
Por ejemplo, la llamada dieta Portfolio que combina alimentos que ayudan a reducir el colesterol LDL, como frutos secos, proteínas vegetales, fibra y esteroles, mostró en 439 participantes con hiperlipidemia reducir en aproximadamente un 17% el colesterol LDL, que aunque no es una reducción importante podría ser más útil que incorporar un alimento saludable o evitar un alimento rico en colesterol y sustituirlo por otro beneficioso, de manera aislada.
De igual forma, una dieta vegetariana con mayores componentes vegetales como los esteroles o la fibra, ha demostrado producir una reducción modesta en los niveles de colesterol total, alcanzando una reducción en el colesterol LDL de aproximadamente 6 mg.
Una suma de hábitos puede ser más útil
En definitiva, se sabe que el metabolismo de colesterol varía de una persona a otra y que hay un gran porcentaje de personas que poseen una hipercolesterolemia genética o familiar debido a una mayor síntesis de colesterol en el hígado, algo que difícilmente se puede controlar con la dieta.
La ciencia ha demostrado que la alimentación puede influir en los niveles de colesterol pero su poder es modesto y limitado, y además, sólo modificar la dieta no es suficiente, sino que también es de gran importancia la práctica de ejercicio físico, que implementado junto a una dieta saludable puede producir cambios más notorios en los lípidos en sangre que ambos recursos de forma aislada.
En conclusión, el colesterol no solo depende de lo que comemos y una dieta para reducir el colesterol aplicada de forma aislada puede tener resultados insuficientes sobre los niveles de lípidos en sangre.
La Guía para el Manejo de Dislipemias de este año, publicada en la revista Circulation, reconoce que los patrones de alimentación saludables ofrecen muchos beneficios a nivel cardiovascular, pero el efecto directo sobre el colesterol LDL suele ser modesto.
Al mismo tiempo, reconoce la variabilidad individual en la respuesta a los cambios en la dieta, y considera que no es lo mismo cambiar un alimento aislado que transformar de manera sostenida toda la alimentación o aplicar un patrón dietético completo que ayude a reducir el colesterol.
Por todo esto, aunque pensábamos que la dieta era clave para controlar el colesterol, la ciencia muestra algo diferente, pues es muy complejo modificar los lípidos en sangre y no sólo dependen de lo que comemos, sino también de otros hábitos y de nuestro organismo particular, ya que la forma en la que este metaboliza los lípidos es ante todo relevante.
Referencias
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En DAP | Cómo debe ser tu desayuno cuando tienes colesterol
Imagen | Foto de portada: Fotos, foto 1: Saile Ilyas, y foto 2: Eduardo Cano Photo Co..
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