Ni Chaskis ni huesitos, en Suiza y los Países Bajos los vendings tienen quesos artesanos: sin caja, sin colas y a cualquier hora

Las máquinas de vending con queso y otros productos frescos o conservas artesanales son relativamente comunes en las zonas rurales

Liliana Fuchs

Editor

Imagina poder comprar una porción de queso artesanal siempre que se te antoje y sin tener que depender de los horarios y el gentío de una tienda. Tal fantasía existe y hace tiempo que forma parte del ecosistema rural de algunos países europeos: máquinas expendedoras de queso disponibles las 24 horas en pueblos, junto a granjas o incluso en plena montaña. Por si te entra hambre en medio de una excursión.

En España todavía no estamos acostumbrados a ver máquinas de vending que se salgan del sota, caballo y rey de los ultraprocesados, refrescos y sándwiches grimosos. Con suerte en algunos ya incorporan alimentos más sanos, pero los surtidos de productos artesanos y más frescos brillan por su ausencia. Con la honrosa excepción de las máquinas expendedoras de leche que pueden encontrarse en algunas regiones del norte.

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En países como Suiza, sin embargo, son de lo más habitual. Máquinas repletas de porciones de quesos diferentes, disponibles para su compra a cualquier hora, porque nunca sabes cuándo vas a tener la urgencia de preparar una fondue o montar una cena de raclette en casa. O quizá se te ha antojado una tarta salada de queso y te has dado cuenta de que se te acabó el gruyer.

Queso para todos, a todas horas

El país helvético tiene una larga tradición de vender de forma libre y directa al público todo tipo de productos que producen y elaboran en los pueblos y zonas rurales o en la montaña, pues allí el mundo agrario, el Bauer, tiene una gran importancia no solo económica, sino también como signo de identidad cultural suiza. El civismo helvético también es distinto; los agricultores dejan sin vigilancia sus campos de flores, huevos, tarros de miel o frutas y verduras para que cualquiera los compre respetando sus precios, confiando en la buena fe de la gente.

Las máquinas expendedoras añaden, eso sí, seguridad, pues hay que pagar antes de poder llevarte tu tesoro. Aunque en Suiza es más una mera cuestión práctica y de seguridad alimentaria, para poder poner a la venta también los productos que requieren refrigeración. Y no solo es fácil encontrarte máquinas repletas de queso; los granjeros también aprovechan para vender leche, mantequilla, yogur e incluso helados artesanos. Los lácteos se suman al surtido de vegetales, frutas secas, mermeladas y otras conservas elaboradas en la granja.

No es una exclusiva suiza; en los Países Bajos, Alemania o Gran Bretaña también empiezan a verse cada vez más estas máquinas. Son un buen recurso para los granjeros y queserías, especialmente en las zonas más rurales, cuya venta directa al público supone una parte importante de ingresos, sin las limitaciones de tener que montar una tienda estándar con su personal y su horario fijo. En algunos casos son casi minitiendas de autoservicio instaladas en el propio edificio de la granja, siempre abiertas.

Máquinas expendedoras de queso y otros lácteos en Suiza y Países Bajos (reddit).

Los extranjeros y urbanitas que se encuentran por primera vez estos aparatos suelen reaccionar con incredulidad y entusiasmo. Es lo que le ocurrió, por ejemplo, a este usuario de reddit recién mudado al rural neerlandés, generando mucha envidia entre otros comentaristas; también han sido muy sonados en Suiza los casos de varias máquinas que se volvieron virales tras ser descubiertas por estadounidenses. Y eso que en su país tienen ejemplos como la panadería más pequeña del mundo.

También hay algo de ese extraño poder de atracción que sentimos los humanos por cualquier máquina de vending curiosa que se nos ponga delante, como ocurre con Japón. En Suiza son ya tan comunes que incluso se encuentran en grandes ciudades como Zúrich, en lugares de mucho tránsito, a la puerta de los supermercados o instaladas en los espacios más turísticos. Pero no son trampas para turistas, simplemente forman parte de la cultura local.

Máquinas expendedoras en Alemania (Weidehof Grellner).

Igual que a nadie le extraña encontrar máquinas de vending con refrescos o productos sanitarios en una estación de tren o con snacks y chocolatinas en un centro comercial, un suizo considera razonable poder comprar queso sin tener que pasar por una tienda. Los granjeros se liberan así de los horarios comerciales -que en Suiza y parte de Europa son un poco demenciales- y permiten, por ejemplo, ofrecer a los excursionistas y montañeros llevarse su queso en plena ruta por los Alpes.

Tecnología y tradición rural se unen para que todo el mundo salga ganando. Da mucha rabia escaparte al campo a visitar una granja o una quesería y encontrarte con que tienen un horario de venta al público muy limitado, o incluso inexistente, por la logística de las explotaciones más pequeñas. Instalando una máquina expendedora se solucionaría el problema.

Imágenes | DAP - reddit/TaskGrouchy5799/SuspiciousLizardo - Weidehof Grellner

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