Bodega por pisos turísticos: Jerez enfrenta a su pasado y su futuro por la demolición de edificios centenarios para hacer viviendas

Jerez Bodegas

Los vecinos se movilizan ante la conversión de un inmueble centenario en un alojamiento pensado para el turista

Jaime de las Heras

Editor Senior

Entender la ciudad de Jerez de la Frontera sin vincularla al vino no solo es absurdo, sino profundamente irreal. Crecida y florecida a costa de la producción y exportación vitivinícola, especialmente en el siglo XIX, al Reino Unido, Jerez debe su idiosincrasia y su arquitectura en gran medida a lo que se denomina como bodegas catedrales.

Edificios mastodónticos que, durante años, han servido para criar vinos viejísimos que salían de aquí rumbo a medio mundo y que ahora, en muchos casos, están totalmente desocupados.

Una realidad que refleja un artículo en El Diario y que pone, en cierto modo, a Jerez contra la espada y la pared o, mejor dicho, contra el pasado y el futuro. 

Muchos de estos edificios ya no cumplen una función productiva. En ocasiones, algunas bodegas han crecido extramuros y, en otras, el cambio de paradigma y de consumo ha supuesto que perdieran su función original, pero ocupan un cotizado terreno urbano que en el siglo XXI podría ser aprovechado de otra manera.

Estado de la bodega de la calle Circo en 2008. ©Google Maps.

La polémica, sin embargo, no está en una batalla entre lo moderno y lo clásico. Tampoco, incluso, en negar la conversión de antiguas bodegas en viviendas, sino en cómo se hace esto.

Al punto de que ahora pende de un hilo la supervivencia de un edificio, una antigua bodega erigida en el año 1870 en la calle Circo, para reemplazarlo por 21 apartamentos turísticos, aledaña a la plaza de toros de la localidad y al parque Williams, en el distrito oeste de la ciudad. 

El circo, nunca mejor dicho, está en que el inmueble –con una superficie de unos 1.000 metros cuadrados– vaya a ser derribado en su totalidad. Algo a lo que se oponen ciertas voces, no desde la negación a la conversión en viviendas –aunque sean de uso turístico–, sino al derribo total de la construcción, incluyendo su fachada. 

Estado de la bodega de la calle Circo en 2025. ©Google Maps.

Entre las quejas, como también relatan desde el Diario de Jerez, están las de la Asociación del Centro Histórico de Jerez que, además, critica que los nuevos inmuebles estén enfocados a aumentar las camas turísticas y no a solucionar los problemas habitacionales de los jerezanos.

Carente de cualquier tipo de protección legal, el edificio no está amparado por una categorización que impida tirarlo abajo. Precisamente lo que denuncian ciertos arquitectos e historiadores que, en este caso, no se manifiestan en contra del "uso contemporáneo", pero sí están a favor de que "siempre se respete el patrimonio".

La crítica, insisten, no está en que no se aprovechen y adecúen las construcciones. Más aún teniendo en cuenta que hay numerosos espacios que bien podrían tener otros usos, sino a desnaturalizar la idiosincrasia jerezana del vino y sus bodegas, que han patrimonializado la ciudad desde hace décadas y que ahora, con el vino de capa caída, no guardan la misma relevancia.

Mientras tanto, queda ver qué decisión se adopta y si se da por supuesto que hay ciertos edificios de los que, aparentemente, no merece la pena ni guardar el esqueleto aunque eso suponga un sobrecoste constructivo.

Imágenes | Google Maps

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