
Hay que conocer el lugar para poder llegar a una de las mejores playas que tiene Águilas, en la Región de Murcia
El boca a oreja sigue siendo el mejor método para hacer descubrimientos. Y nadie mejor que los habitantes de un lugar para desvelar los secretos de su tierra, si tienes la suerte de que los compartan contigo. Así es como llegamos por primera vez a la que, para quien esto suscribe, es una de las playas más bonitas y con más encanto de toda la Costa Cálida, es decir, del litoral de la Región de Murcia. Ponemos rumbo a Águilas para zambullirnos en la Playa Amarilla.
El nombre de esta cala le viene del tono dorado de su arena fina, que adquiere unos matices rubios y casi acaramelados en determinados momentos del día, cuando los rayos del sol asoman o se despiden de sus aguas regalándonos unas de las mejores estampas del lugar. Aunque tampoco hace falta madrugar o quedarse hasta última hora para disfrutar de un paisaje de postal, pues la gran belleza de esta cala reside en todo el conjunto natural que enmarca la playa, un rincón paradisíaco lleno de luz.
Decimos que es una cala casi secreta porque, si vas a Águilas, es muy probable que te la pierdas. La localidad portuaria tiene muchas otras playas y enclaves naturales que merecen la pena, con las largas playas urbanas junto al paseo marítimo que son ideales para familias. Pero cuando una amiga aguileña confesó que la Amarilla es su playa favorita, sabíamos que teníamos que ir a ella.
Hay que salir de Águilas, o no llegar a entrar, para buscar la urbanización Isla del Fraile, y atravesar las sinuosas calles montaña arriba ignorando por completo las últimas indicaciones que avisan de que no hay salida. Lo que se termina es el conjunto de viviendas, pero, una vez en lo alto, verás vehículos aparcados de aguileños y visitantes expertos que saben que lo bueno espera abajo. Hay una pequeña caminata en descenso en camino asfaltado, pero las magníficas vistas que desde allí se tienen de la bahía lo compensan con creces.
Un rincón marino único
La cala, abierta al sur, está compuesta por formaciones rosas que dibujan bonitos acantilados y dan una agradable sensación de cobijo. Además, enfrente se puede contemplar la isla del Fraile, la cual protege la playa de los vientos del Levante, que en ocasiones pueden ser muy violentos, y llegar convertidos en una amable brisa a la arena la mayor parte del año. La isla del Fraile está declarada como Zona de Especial Protección para las Aves.
La cala cuenta con 150 m de playa de arena de grano medio, tirando a fino, muy limpia y con su característico color amarillento. Gracias al entorno natural, y al recibir las corrientes levantinas del mediterráneo, las aguas que bañan la playa son de una calidad extraordinaria, cristalinas, limpias y perfectas para practicar esnórquel. Es, de hecho, uno de los enclaves favoritos de los clubes de buceo, pues esta playa esconde bajo la superficie del mar un paraíso de vida marina. Las plataformas de roca, arenales y las praderas de posidonia permiten descubrir numerosas especies animales y vegetales marinas, con anémonas y muchos peces autóctonos. Incluso se pueden ver cormoranes y gaviotas que acuden a ponerse las botas. En el entorno destacan también numerosos restos arqueológicos
Solo hay que tener en cuenta que, como cala semiescondida y playa natural, carece de servicios públicos salvo un contenedor para depositar la basura y residuos, y tampoco es accesible para personas con movilidad reducida. No hay vigilancia ni puestos de socorro cercanos, por lo que hay que extremar las precauciones si se acude con niños y en días de mayor oleaje.
Imágenes | Turismo de Águilas - DAP - Turismo Región de Murcia
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