Cierra uno de los restaurantes históricos del Port Vell tras 32 años: pagaba 53.000 euros al mes de alquiler

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El Merendero de la Mari dejará su local del Palau de Mar después de dos meses sin poder afrontar la renta y tras una fuerte caída de clientes

Joana Costa

Editor

Barcelona pierde uno de los restaurantes veteranos de su frente marítimo: uno de aquellos que sobresale en la zona del puerto y en el que, seguro, muchos barceloneses se han dado marineros homenajes. El Merendero de la Mari cerrará después de 32 años en el Port Vell y deberá entregar las llaves de su establecimiento del Palau de Mar este 2 de octubre. 

Detrás de la decisión hay una situación económica que sus propietarios aseguran que se había vuelto insostenible. Según El País, el restaurante pagaba 53.000 euros mensuales de alquiler desde la renovación de su contrato en 2019. Después de años abonando esta cantidad, el negocio no ha podido afrontar las dos últimas mensualidades y ha recibido la comunicación para abandonar el local.

"Llevábamos un año sufriendo", explica al diario Rosa Maria Ribera, propietaria y cuarta generación de la familia al frente del establecimiento. La empresaria señala que el elevado alquiler no ha sido el único problema: también apunta a una importante reducción de clientes y a un menor gasto de quienes todavía acuden a la zona, un cóctel difícil de aguantar.

Un chiringuito de la Barceloneta

La historia del Merendero de la Mari comenzó como un chiringuito junto a la playa de la Barceloneta. En 1994 se instaló en los porches del Palau de Mar, en la plaza de Pau Vila, donde acabó convirtiéndose en uno de los restaurantes más conocidos del Port Vell.

La propietaria asegura que los dos últimos veranos han sido especialmente complicados. A ello suma el impacto que todavía arrastraban de la pandemia, el encarecimiento de las compras y unos márgenes cada vez más estrechos.

Ribera también sostiene que la actividad nocturna del Port Vell ha disminuido y que parte del turismo con mayor capacidad de gasto opta por los restaurantes de los hoteles. 

Después de aportar patrimonio propio para mantener abierto el negocio, la familia ha decidido no continuar acumulando pérdidas y ha presentado concurso de acreedores, dando carpetazo al emblemático restaurante.

A sus 64 años, Ribera todavía no sabe si este cierre supondrá también su despedida definitiva de la restauración, una decisión que todavía tienen que digerir. Lo que sí termina es una etapa de más de tres décadas del Merendero de la Mari en uno de los puntos más transitados del litoral barcelonés.

Fotos | Google Maps

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