Este pequeño pueblo de Cantabria de solo 478 habitantes se autoproclamó “la capital del mundo”: exageran, pero bien merece una visita en Todos los Santos

Arredondo Portada

La localidad, presidida por una enorme iglesia neoclásica, celebra el 1 de noviembre su conocida feria de ganado

Miguel Ayuso Rejas

Director

Al llegar a Arredondo (Cantabria) una placa de cerámica adosada a una casa a la entrada del pueblo nos indica que estamos en “la capital del mundo”.

El emblema, que utiliza de forma oficial su Ayuntamiento, surgió tras el regreso de varios indianos de la localidad, que viajaron a América en busca de fortuna y, al volver, se erigieron en benefactores del municipio.

Uno de los más afortunados, Antonio Gutiérrez Solana, mandó construir, en 1860, una imponente iglesia neoclásica que nadie esperaría encontrar jamás en un pueblo de la Cantabria profunda.

Su pórtico, precedido de una gran escalinata con cuatro columnas de orden corintio, ya descoloca, pero es aún más loca su descomunal torre cilíndrica, visible por todo el valle, desde la que su promotor pretendía divisar el mar. Lamentablemente, queda a más de 15 km en línea recta y el pueblo está rodeado de montañas, así que lo llevaba crudo.

Los amantes de los edificios insólitos disfrutarán también con la ermita rupestre de San Juan de Socueva. Situada al sur del casco urbano, es una valiosa capilla rupestre excavada en la roca que data del siglo X. De estilo mozárabe, se puede aún observar su arco de herradura y su pequeño altar, que da cuenta de los ritos de los primeros cristianos de la península.

La iglesia de Arredondo se levantó en el siglo XIX, financiada por un indiano.

Un entorno natural de categoría

Pero, al margen de estos dos singulares monumentos, Arrendondo es especialmente conocida por los amantes de la naturaleza y, en concreto, la espeleología.

Situado junto al Parque Natural de los Collados del Asón, la comarca alberga más de la mitad de las cavidades subterráneas catalogadas en Cantabria. A menos de 15 km al noreste del pueblo, por la carretera N-629/CA-261, se hallan la Cueva de Cullalvera, de dimensiones colosales, y la Cueva de Covalanas: Patrimonio Mundial de la UNESCO, célebre por sus pinturas rupestres de ciervos elaborados con técnica de punteado hace unos 20.000 a.C..

A escasos 15 min se encuentra también el nacimiento del río Ansón: una vertiginosa surgencia kárstica en la que el agua se precipita al vacío en una cascada con forma de cola de caballo de más de 50 metros de altura. Se puede ver desde un mirador situado en la carretera CA-265 en dirección al Collado de Asón.

Un grupo de espeleólogos en los alrededores de Arredondo.

Una histórica feria de ganado

Aunque este poco conocido pueblo cántabro tiene atractivos todo el año, es especialmente recomendable visitarlo en el puente de Todos los Santos, no solo porque está especialmente bonito en otoño, sino también porque el 1 de noviembre se celebra desde hace décadas su Feria de Ganado.

Conocida ya como la Fiesta de Todos los Santos, la considerada como mejor feria de ganado caprino de la cornisa Cantábrica, reúne a vecinos de toda la comarca y sus valles vecinos en una exhibición de reses, que se acompaña de un mercado de productos típicos, una romería popular y, este año, de la actuación del grupo folclórico Hermanos Cosío.

Imágenes | Elpecoso/Luis Fermín TURIEL PEREDO/Roberto Lumbreras

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