
Los Santolines de Lekeitio tienen en el 'Día del Ganso' el momento cumbre de las fiestas de la localidad
En el corazón más marinero de Vizcaya, la villa de Lekeitio presume de su legado vinculado al mar, a la pesca y a siglos de historia enraizados en las olas del Cantábrico y más allá.
Aquí, cada cinco de septiembre, se honra a San Antolín, patrón de la localidad, con una semana de fiestas bautizadas como los Sanantolines y donde el momento cumbre de las jornadas tiene como protagonista a un ilustre animal: el ganso.
Conocido como Antzar Eguna (literalmente en euskera, día del ganso), Lekeitio se echa a las calles para aproximarse al puerto de la villa donde más de 100 chalupas con las peñas de la localidad –y de poblaciones vecinas– pelean por un ritual que hunde sus raíces en el siglo XVII, donde ya consta que el ayuntamiento de la localidad pagó por varios gansos para utilizarlos en las fiestas… pero no para comérselos.
El Antzar Jokoa es el momento cumbre de los Santolines de Lekeitio, donde los marineros –y marineras, desde la década de los setenta– se suben a los pottines, unas pequeñas chalupas, para capturar a un ganso (hoy artificial) que está enmaromado en una cuerda de la que tiran los rivales.
El juego, sencillo en ejecución pero complejo en su éxito, consiste en que el último miembro de la chalupa –denominado harrapatzaile– es el que agarra el ganso con la intención de arrancarle la cabeza, mientras que los que tiran de la soga procuran por todos los medios con cada alzada que el harrapatzaile caiga.
Solo si el harrapatzaile consigue arrancar la cabeza del ganso, se considerará un éxito, aunque también su mérito está en aguantar el mayor número de alzadas posibles (el récord histórico está en 32 vaivenes), mientras en cada cachetazo con el agua se aferra al animal.
La fiesta, antaño realizada con animales vivos, fue evolucionando hasta pasar luego a gansos previamente sacrificados y ya en la actualidad, desde hace unos pocos años, se celebra con gansos artificiales fabricados con poliuretano, pero que dan el pego al tacto y la forma de los gansos originales.
Con más de 300 años de historia, pues la primera documentación histórica data de 1631 –cuando se compraron aquellos gansos para las fiestas de agosto, entonces vinculadas a la Virgen y a San Roque–, el Día de Gansos de Lekeitio se ha convertido en una de las fiestas más populares no solo de Vizcaya, sino de todo el País Vasco, congregando durante los Santolines a miles de personas que, más allá del Antzar Eguna, también acuden para disfrutar de los pasacalles, txistularis y demás eventos que llenan Lekeitio durante la primera semana de septiembre en honor a San Antolín, cuyo día grande se celebra el 2 de septiembre, aunque el Día de Gansos tiene lugar siempre el 5 de septiembre.
Imágenes | “Antzar Eguna en Lekeitio” por Jorge López, CC BY-NC-ND 2.0 / Turismo de Euskadi
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